Llorca

New Comer (2001)
03 NOVIEMBRE 2014

Sumergido durante su juventud por el funk y la música de baile e influenciado por su madre, adicta a la música negra-americana, Ludovic Llorca forma parte de esos primeros músicos-analistas-programadores franceses, que enamorado de las máquinas nos acerca esa cadencia fresca y vital, que pocos sastres del sonido pueden confeccionar. Sus primeras composiciones fueron para juegos de video, con un Commodore 64 y con sólo 14 años, participa en su elaboración junto a pioneros como Jens-Chris Huus, Maniacs of Noise o Rob Hubbard. En la década de los noventa funda junto a David Duriez el sello Brique Rouge y el dúo de productores Les Maçons de la Musique. En 1997, el discípulo aventajado de la escuela de Ludovic Navarre, se estrena con tres Eps para la compañía de Laurent Garnier y Eric Morand, F Communications, antes de debutar con su primer y único álbum hasta la fecha, New Comer (Recién llegado, 2001). Si intentáramos definir la música de Llorca, podríamos decir por ejemplo, que es una mezcla de música electrónica y acústica inspirada por la herencia de la música negra afro-americana, aderezado con toques de blues y jazz (la sal) y el soul y el techno (la pimienta). Sus conciertos en directo son libertad e improvisación, potenciando la faceta más festiva de la música dance y buscando en todo momento que el público se divierta. La receta es sencilla, un poco de jazz primitivo, con swing y ritmo generoso, un poco de cool fácil de samplear y algo de proselitismo arrebatador, una forma de profundizar y descubrir que el soul habita más allá de sus raíces orgánicas.

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