Home_PageVilla-LobosHeitor Villa-Lobos

 (Brasil, 1887-1959)







1929 - Doce Estudios -  nº 11
1930 - Bachianas Brasileiras nº 2 -  Trenzinho do Caipira
1945 - Bachiana brasileira nº 5 -  Aria (Cantilena)  Danza (Martelo)
1945 -  Bachianas Brasileiras nº 9
1959 -  Bosques del Amazonas



Otras Obras:
Fantasía-Sonata para violín No. 1, Op. 27
Chôros No. 1 (1920)
Suite popular brasileña para guitarra (1928)
12 Estudios para guitarra (1929)
5 Preludios para guitarra (1940)
Fantasía para saxofón soprano, tres cornos y cuerdas (1948)


Biografía:
    Compositor y violonchelista brasileño, nacido en Río de Janeiro. Piedra angular del nacionalismo musical brasileño, Villa-Lobos sigue siendo el más difundido compositor que ha logrado trascender las fronteras de su país, ganándose un lugar privilegiado en la segunda fila del repertorio internacional. Las cualidades estéticas de su arte surgen del afán decodificador del folclore patrio, que no es sino una hibridación lógica de los folclores portugués, indio y especialmente negro. Pero a diferencia de un compositor como Béla Bartók, que para desentrañar el folclore húngaro recurría a la etnomusicología de la que es uno de sus fundadores, el brasileño, más sensitivo que racional, redescubre la genuina música brasileña en términos sentimentales, mas sin profundizar en su verdadera entraña, quedándose por tanto en un estadio más superficial de conocimiento. Villa-Lobos se aproxima a esa mixtura de tendencias asentadas explorando las posibilidades de los ritmos primitivos de su tierra, los instrumentos de percusión característicos (de la marimba al atabal), pero basando su técnica en las maneras occidentales. La fuerza expresiva de su música descansa en su vigoroso colorido instrumental, realzando unos temas que se diría conoce como un creador externo-aunque-iniciado (Villa-Lobos, en efecto, es blanco, y como tal, está empapado de la gran música europea, de la que no puede o no quiere separarse): esto explica la reticencia que los folcloristas brasileños profesan a la “autenticidad” de su música, que en su eclecticismo aglutina referencias directamente extraídas de los veristas italianos, del simbolismo francés y hasta del romanticismo, así como de Bach. Su música, festiva y agradable, rebosa danza a cada nota, no pudiendo despegarse en las obras medianas de un cierto carácter inane. De su abultada producción, que ronda los mil números (y que incluye doce estudios y seis preludios para guitarra, diecisiete cuartetos de cuerda, diez conciertos [para piano -5-; violín -2-; guitarra; arpa; armónica] y doce sinfonías), se imponen por su especial calidad los catorce ‘Chôros’ (1920-29) y las nueve ‘Bachianas Brasileiras’ (1930-44); sendos ciclos constituyen auténticos alardes de exotismo, y aunque estilísticamente se apoyen en una armonía convencional, abundan en pintoresquismos que dotan a estas obras de un sabor propio, inconfundible. Escuchemos la ‘Bachiana Brasileira No. 5’, acaso la más celebrada del ciclo, para soprano y ocho violonchelos: las cuerdas, a la manera de una guitarra de acompañamiento, sostienen y realzan la voz, que durante los primeros tres minutos de la primera pieza no articula palabra alguna, tratándose sencillamente de un melisma, una hermosa canción sin palabras, pura melodía con entidad propia, ya que en ningún momento cae en los vacuos gorgoritos operísticos tan complacientes para con las divas; es en fragmentos como éste donde se encuentra en todo su esplendor al mejor Villa-Lobos. Al margen de su actividad como compositor, Villa-Lobos desempeñó diversos cargos oficiales, siendo director de Educación Musical de Brasil y fundador de la Academia Brasileña de Música. Falleció en su ciudad natal el 17 de noviembre de 1959.  © José Antonio Bielsa


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