Home_PageChevalFerdinand Cheval

 (Francia, 1836-1924)


Obras:








1912 - 76 años
Palacio Ideal
Material: Piedras, fósiles, arena y cemento.
Medidas: 12 x 26 x 14 m.
Museo: Châteauneuf-de-Galaure, Ródano-Alpes










1922 - 86 años
Mausoleo Cheval
Material: Piedras, fósiles, arena y cemento.
Medidas:
Museo: Cementerio de Hauterives



Biografía:
    Cartero francés que invirtió 33 años de su vida en construir un Palacio ideal. Se le considera por esto uno de los máximos exponentes del arte marginal. Ferdinand Cheval tropezó con su destino un día de abril del año 1879. Repartía el correo en su ronda diaria por Châteauneuf-de-Galaure, un pueblecito del sur de Francia, cuando una piedra en la acera le hizo saltar y desplazarse unos metros. Con el golpe la piedra salió volando revelando una forma que capturó a Ferdinand Cheval. El joven cartero la envolvió en un pañuelo y se la llevó al bolsillo. Cualquier otra persona la habría olvidado en un cajón, pero Cheval había iniciado la gesta más importante de su vida. La piedra se transformó en dos, en tres, en cientos. Cheval recorría a diario 33 kilómetros para repartir el correo, pero pronto empezaron a escasear las piedras en su ruta, tuvo que perderse en callejones recónditos, dar rodeos. Llegó un momento en el que «no era capaz de encontrar descanso», pasaba las noches en vela buscando rocas con nuevas formas y tamaños para ampliar la colección. Sus trofeos empezaron a tomar forma, pasaron de ensoñaciones a esculturas de animales, cascadas, una planta, una escalera, dos plantas. Tardó dos décadas en construir la primera fachada de lo que bautizó como su Palacio Ideal, en los 13 siguientes finalizó el proyecto completo que cuenta con un templo hindú, una mezquita, un castillo medieval y una sepultura en la que el propio Cheval pretendía que lo enterraran. Ferdinand Cheval proyectó su «palacio ideal» como un lugar en el que descansar también después de la muerte. Pero cuando el Gobierno francés le impidió dar sepultura a su difunta esposa fuera del cementerio, Cheval dio nueva prueba de su obstinación y puso en marcha su segunda gran obra. Empezó a construir «La tumba del silencio y el descanso eterno» a los 78 años y la terminó con 86. Un mausoleo en el cementerio de París en el que ambos descansan desde 1924. Artistas e intelectuales como Andre Breton, Pablo Picasso o Max Ernst le consideraron una inspiración para su trabajo. En 1969 André Malraux declaró el Palacio Ideal monumento histórico de Francia.  © Eva Pastrana


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