Kreuger

Nils Kreuger


 Suecia | 1858-1930




1885 | 27 años
Paisaje con árboles. Mörbylånga
Óleo sobre lienzo.
Colección particular
45 x 76 cm.



1886 | 28 años
El camino a Orleans
Óleo sobre lienzo.
Colección Museos de la Universidad de Lund
52.5 x 81 cm.



1901 | 43 años
Cielos hinchados
Óleo sobre lienzo.
Colección particular
101 x 160 cm.



1915 | 57 años
Atardecer de marzo
Óleo sobre tabla.
Colección particular
25 x 35.5 cm.



Biografía:
    Pintor sueco nacido en Kalmar, cuyas pinceladas hicieron brillar el paisaje sueco bajo una nueva luz. Considerado uno de los principales representantes del nacionalismo romántico sueco, comenzó su viaje artístico en la Academia de Arte de Estocolmo. Sin embargo, las estrictas reglas académicas no pudieron contener su espíritu creativo por mucho tiempo. En la década de 1880 se trasladó a París, que entonces era considerado el corazón palpitante del mundo del arte. Allí se inspiró en los impresionistas, cuyas técnicas innovadoras y paletas de colores vibrantes influyeron profundamente en su propio trabajo. Kreuger estaba fascinado por la manera en que la luz y la sombra pueden cambiar la percepción de los paisajes, y comenzó a integrar estos elementos en sus propias obras. Tras su regreso a Suecia se estableció en Varberg, donde junto con Richard Bergh y Karl Nordström fundó la colonia de artistas Varbergsskolan. Este grupo de artistas buscaba revolucionar la pintura de paisajes sueca, cuestionando la representación tradicional de la naturaleza y la luz. Sus obras de esta época están marcadas por un intenso compromiso con la naturaleza y una profunda conexión con el paisaje sueco. Sus pinturas se caracterizan por un dominio magistral de la luz y el color, lo que le permitió representar el paisaje sueco en todas sus facetas. Kreuger fue especialmente conocido por sus paisajes invernales, en los que capturó la fría claridad y la silenciosa belleza de los inviernos suecos. Sus obras no solo son un homenaje a la naturaleza, sino también una expresión de su propia conexión emocional con ella. No solo fue un pintor talentoso, sino también un apasionado amante de los caballos. En muchas de sus obras se pueden ver caballos, que a menudo se representan como símbolo de libertad y fuerza. Se cuenta que pasaba horas en la naturaleza para estudiar los movimientos y el comportamiento de los caballos antes de plasmarlos en el lienzo. © Articelli



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