Home_PageVeronésPablo Veronés

 (Italia, 1528-1588)


Obras:








1560 - 32 años
Retrato de un hombre
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 120 x 102 cm.
Museo: Museum of Fine Arts. Budapest










1563 - 35 años
Las bodas de Caná
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 669 x 990 cm.
Museo: Museo del Louvre. París










1565 - 37 años
Marte y Venus unidos por el Amor
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 206 × 161 cm.
Museo: MOMA. Nueva York










1570 - 42 años
Curación de la hemorroísa
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 102 × 136 cm.
Museo: Kunsthistorisches Museum. Viena










1573 - 45 años
El Martirio de Santa Justine
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 103 x 113 cm.
Museo: Galleria degli Uffizi. Florencia










1575 - 47 años
Desposorios místicos de santa Catalina
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 337 x 241 cm.
Museo: Galeria de la Academia. Venecia










1582 - 54 años
La piedad
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 147 x 115 cm.
Museo: Hermitage. San Petersburgo










1584 - 56 años
Lucrecia
Material: Óleo sobre lienzo.
Medidas: 109 x 90,5 cm.
Museo: Kunsthistorisches Museum. Viena



Biografía:
    Pintor del renacimiento italiano, uno de los maestros más destacados de la escuela veneciana. Su verdadero nombre era Paolo Caliari, el apodo Veronés hace referencia a Verona, su ciudad natal, en donde se formó como pintor en el taller de Antonio Badile, buen exponente de la tradición local. Esta tradición se convirtió en parte fundamental del estilo de Veronés a lo largo de toda su carrera, incluso después de su traslado en 1553 a Venecia. Entre los años 1510 y 1540, la pintura en Verona se caracterizaba por la solidez, la regularidad en los volúmenes, los fuertes y contrastados colores y el convencionalismo en las figuras. Veronés combinó todos estos elementos del primer renacimiento local con otros ya manieristas, como fueron la introducción de complejos esquemas compositivos utilizando a menudo perspectivas en trompe l oeil, y figuras en posturas fuertemente contorsionadas o en escorzo, inspiradas en obras de Miguel Ángel. La mezcla resultante se plasmó con gran maestría en La tentación de san Antonio, pintada por Veronés en 1552 para la catedral de Mantua (Museo de Bellas Artes de Caen, Francia) y en los frescos de los techos del Palacio Ducal de Venecia (1553-1554). La primera fase de madurez artística de Veronés, entre 1555 y 1565, está bien representada por el ciclo pictórico que realiza para la iglesia de San Sebastián, en Venecia. El color se va convirtiendo en la luz misma y los tonos puros y contrastados acentúan la majestuosa solidez de las estructuras y los personajes. La libre articulación de las masas en el espacio se resuelve mediante una capacidad imaginativa fresca y poderosa, una gran luminosidad y un vibrante colorido. El conjunto de San Sebastián constituye, en definitiva, el ejemplo más bello de decoración eclesiástica veneciana de la segunda mitad del siglo XVI que ha llegado hasta nosotros. De esta misma época es también el ciclo de frescos de la Villa Barbaro en Maser (c. 1561). Con ellos amplió la arquitectura de la villa edificada por Andrea Palladio (1555-1559), pintando arquitecturas fingidas sobre las que disponía escenas alegóricas y mitológicas en las que retrataba también a los propietarios de la verdadera villa.

El creciente interés de Veronés por las escenografías arquitectónicas, inspiradas en parte por la obra de arquitectos contemporáneos suyos como Palladio y en parte por los decorados teatrales que se hacían por entonces, se pone de manifiesto en su gran obra Las bodas de Caná (1562-1563, Museo del Louvre, París), que no es sino un paisaje urbano sobre el que se disponen las figuras de manera casual. En definitiva, nos encontramos ante un pretexto para recrear, mediante grandes escenografías pobladas de personajes en actitudes pintorescas, la realidad de la vida mundana de Venecia, enmascarado bajo la argucia de representar un tema de carácter religioso. Dentro de esta línea arquitectónica destacan también Comida en casa de Levi (1573, Academia Venecia) y Jesús disputa con los doctores en el templo (Museo del Prado, Madrid). La pintura de plena madurez de Veronés, entre 1565 y 1580 aproximadamente, viene marcada por la tranquilidad, por la simplificación de los medios expresivos, las composiciones más clásicas, mayor matización de las tonalidades y una utilización de la luz y del color aún más deslumbrante. Este brillante estilo se atenúa a veces por unos tonos más apagados, sobre todo cuando el artista trata temas como La Crucifixión (c. 1572, Museo del Louvre). La preocupación por el paisaje y los sentimientos de los personajes, esto es, la aparición de un nuevo compromiso emocional con el objeto representado, serán características de sus obras finales, como Moisés salvado de las aguas y Jesús y el centurión (ambas en el Museo del Prado). Hacia 1583, y de manera definitiva, la luz crepuscular reemplazó al resplandor del mediodía, y el carácter festivo fue sustituido por la seriedad. La Piedad (c. 1582, Ermitage, San Pertersburgo) iluminada por la luna es un clarísimo ejemplo. De este periodo, no obstante, data el más abrumador de sus frescos, El triunfo de Venecia en el techo del gran salón del Palacio Ducal. En él Venecia aparece personificada como una gran dama sentada en un trono de nubes flotando dentro de un espacio arquitectónico sobre el que se congrega la muchedumbre, y todo ello visto desde abajo en una empinada perspectiva contra un cielo de color zafiro. Veronés murió en Venecia el 9 de abril de 1588. Pese a su gran éxito, no creó escuela. Sin embargo, para el maestro del barroco flamenco Petrus Paulus Rubens y para los pintores venecianos del siglo XVIII, especialmente Giovanni Battista Tiepolo, el manejo del color y el tratamiento de la perspectiva de Veronés se convirtieron en indispensable punto de referencia.  © M.E.


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