Amor al uso (fragmento)Antonio de Solís y Ribadeneyra

Amor al uso (fragmento)

"GASPAR
De esta suerte
me hallé sin todos mis celos.
Salí a la calle después
de aquel accidente raro
que me sucedió en la casa
de doña Clara, aguardando
a que saliese don Diego
para apurar todo el caso,
porque juzgué que no era
posible haberle llamado
doña Clara al tiempo mismo
que a mí me estaba esperando.
Salió, pues, y a mí se vino
colérico y enojado,
porque escuchó la disculpa
que me oyó, contra el recato
de su hermana; procuré
reducirle, asegurando
sus sospechas y, en el mismo
ir ponderando mi agravio,
me dio a entender que en la casa
de doña Clara entró acaso,
que ella se enojó de verle,
que a la ventana llamaron,
que dijo que era su padre
y que él se escondió en el cuarto
del jardín, con lo cual yo
vine a hallarme asegurado
desta duda y tan gustoso,
que me agradecí mi engaño.
Mas don Diego, que ya entonces
mañoso me había sacado
de la calle, me embistió
con el acero en la mano.
Hallóme con él, y apenas
se formó el primer reparo,
cuando llegó don García
y vino a hallarse obligado
don Diego a callar delante
de su enemigo su agravio;
y así fingió que los dos
nos estábamos burlando.
Él se fue y quedeme solo
con don García y, tratando
de Isabel, me confesó
que se valió su cuidado
anoche de una criada
para entrar donde le hallamos
sin que Isabel lo supiese,
de suerte que, en breve rato,
saqué dos seguridades:
de dos celos se trocaron
dos penas en dos avisos,
en dos gustos dos cuidados
y yo en un sosiego inútil
me hallé muy desamparado
sin mi queja, que el faltar
la razón en tales casos
viene a ser ocio, y el ocio
es grandísimo trabajo.
ORTUÑO
¿Sabes lo que decir quiero?
GASPAR
¿Qué, Ortuño?
ORTUÑO
¿Qué? Que es un diablo
muy entendido el que tiene
por su cuenta tus pecados.
Ahora, señor, me vienes
de nuevo embarraganado,
cuando pensé que harías,
después de dos desengaños,
una confesión bien hecha,
pues sois los enamorados
tales, que habéis menester
reñir para confesaros,
porque cualquiera enfadillo
que os da la que estáis amando,
es un gusano que os pudre
y así, en habiendo acabado
de pudriros, suele dar
tras la conciencia el gusano.
En fin, ¿quieres a Isabel?
GASPAR
¿Eso quién puede dudarlo?
ORTUÑO
¿Y a Clara?
GASPAR
Como al principio.
ORTUÑO
A la calle hemos llegado
sin sentir. ¿Y a cuál de todas
quieres con menos engaño?
GASPAR
De mi doña Clara hermosa
estoy casi enamorado.
ORTUÑO
¿Y Juana ha apedreado el campo?
GASPAR
Juana es ripio del cuidado.
ORTUÑO
Daré voces ¿Juana es ripio? "



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