The Chateau de Résenlieu (fragmento)Lord Berners

The Chateau de Résenlieu (fragmento)

"Los Rosens formaban una pareja inusual. A pesar de haberse dedicado por entero el uno a la otra durante cuarenta años parecía, sin embargo, existir entre ellos un estado de perpetua tensión nerviosa, siendo más evidente cuando uno de los dos tomaba la palabra. Ambos eran extremadamente locuaces y, mientras Madame parloteaba, Monsieur solía tararear para sí, tocando la mesa con los nudillos. Llegado el turno de Monsieur, Madame solía cerrar sus ojos agresivamente. Ambos tenían el pésimo hábito de corregir las afirmaciones del otro.
Pertenecían a esa clase de gente que puede ser considerada "desafortunada" en el verdadero sentido de la palabra. La vida parecía cebarse sobre ellos a través de pequeños percances, generalmente de carácter cómico. Eran las víctimas propiciatorias de las prosaicas divinidades del ridículo y Arlequín. Si Gustave volcaba la salsa, seguro que arruinaba el vestido blanco de Madame de Rosen. Si había algún agujero en la alfombra, el pie de Monsieur de Rosen quedaría atrapado y en una ocasión, después de un partido de whist, Madmoiselle Baghdad inadvertidamente tiró sin querer su silla desde la distancia justo cuando estaba a punto de sentarse, de modo que, estrepitosamente, Monsieur dio con toda su osamenta en el suelo. En caso de ir de picnic en un agradable día semanal se sentarían sobre un nido de avispas o pisarían los excrementos de algún bóvido. "



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