La Habitación (fragmento)Hubert Selby

La Habitación (fragmento)

"Hizo una pausa dramática antes de continuar. Bajó la mirada hasta sus manos, escudriñó luego los rostros de los senadores, impertérrito y a la vez consciente de la presencia de micrófonos, cámaras, focos y ojos; consciente de estar a punto de testificar ante una comisión especial de investigación en el Senado de los Estados Unidos; consciente de que el país entero, incluso el mundo, estaría atento a lo que él tenía que decir. Aún así mantuvo la calma, esa calma que llega con la determinación de quien ha decidido pasar a la acción. Una determinación tan firme fundada en una causa tan justa que da igual hasta que tu vida pueda estar en peligro pues la calma no se desvanece a la primera de cambio, por mucho que tu vida se encuentre bajo amenaza las veinticuatro horas del día, siempre alerta, en sueños, al transitar por una calle concurrida, o a solas en tu habitación. Una amenaza que perdura incluso en las más suntuosas estancias del Senado de los Estados Unidos. Y ese continuo peligro de muerte le hacía cobrar mayor consciencia de la necesidad de seguir luchando contra la injusticia a toda costa, fueran cuales fueran los peligros y las consecuencias. La suerte estaba echada y él había aceptado el desafío.
Bajó la cabeza y aguardó el final del largo aplauso, la mirada baja, mientras la sala al completo reverberaba de reconocimiento. Continuó: Ya les he relatado mi experiencia y de ella han podido extraer los suplicios y atrocidades a los que fui sometido. El terror, la humillación. Pero nada en comparación con lo que otros han tenido que llegar a soportar, como por ejemplo el caso de una señora joven que nos llamó particularmente la atención al señor Lowry, al señor Preston y a mí. Decidimos ir los tres a visitarla y llevar con nosotros a otros agentes sociales. La señora estaba en una institución para enfermos mentales. Fuimos a verla casi un año después y aún así era incapaz de mantener la calma sin la ayuda de un cóctel de sedantes. Hasta aquel momento había recibido más de cien sesiones de electroshock sin resultados definitivos. En ocasiones ha presentado mejorías transitorias, un par de semanas, para luego recaer en nuevos episodios de paranoia, hasta hacerse necesario su aislamiento e incluso volverle a aplicar los electrodos. El martes hablamos por última vez con el personal del sanatorio y el pronóstico seguía siendo el mismo... no hay esperanza. Los médicos dicen que pasará el resto de sus días internada y que pasará la mayor parte del tiempo enajenada. Sólo tiene 24 años, ¿se dan cuenta?, y está condenada a pasar lo que le queda de vida encerrada en un pabellón psiquiátrico, y en régimen de aislamiento la mayor parte del tiempo. "



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