Manual de Historia Universal (fragmento)Juan Vicente González

Manual de Historia Universal (fragmento)

"Los Godos o Jutos eran los más civilizados de los Bárbaros: los Visigodos que invadieron la España no eran los mismos que atravesando el Danubio delante de los Hunos, se habían domiciliado setenta y dos años antes en el imperio de Oriente. Sea por su permanencia en países civilizados o por su amor al reposo, los distinguía el espíritu de justicia, que, según Grocio, les había hecho dar el nombre de Godos.
La verdad es que ellos contemplaron con admiración y respeto la obra prodigiosa de la civilización romana, y que se sometieron, sencillos y dóciles, a la disciplina de los vencidos. Para sus jefes no había más bello título que el de restauradores del imperio.
San Gerónimo contaba en su gruta de Belén al sacerdote Orosio, que Ataúlfo decía frecuentemente: "Mi ambición mayor fue borrar el nombre romano de la tierra, y sustituir al imperio de los Césares el imperio de los Godos, bajo el nombre de Goda; pero conociendo por experiencia que mis compatriotas no soportarían jamás el yugo de las leyes, he cambiado de resolución y resuelto restaurar el imperio en vez de destruirlo".
Los Borgoñones ganaron con las armas las bellas y feraces riberas del Ródano sobre el Jura y el alto y medio Rhin, fundando el reino de los Borgoñones, que comprendía la Suiza occidental y la Galia oriental, y se extendía desde el Mediterráneo hasta los Vogeses.
Los Borgoñones o Burgondas eran sencillos e ingenuos, y todos cultivaban un arte y ganaban su vida al trabajo en los intervalos de paz, extraños al doble orgullo del guerrero y el propietario ocioso, que alimentaba la insolencia de los otros conquistadores Bárbaros.
Desde el 28 de Setiembre de 409 los Alanos, Vándalos y Suevos, habían ocupado la parte occidental de la península pirenaica, los Vándalos bajo Gonderico y bajo Ermerico los Suevos. Sorteadas las provincias, Galicia tocó a los Suevos en el norte; a los Alanos en el oeste, la Lusitania ; y a los Vándalos en el sur, la Bética, de donde tomó el nombre de Vandalucia.
Tal fue la miseria pública en esos pueblos, que según el obispo Idacio, los hombres se alimentaban con carne humana, y hubo madres que devoraron a sus hijos. Las fieras, acostumbradas a la carne de los muertos, se arrojaban sobre los vivos.
Veinte años después, en 429, Genserico, hermano natural de Gonderico, que acababa de morir, se hace a la vela para África, a instigación de Bonifacio. Al llegar a Cartago, los hombres corrían por las calles coronados de flores, esparciendo a lo lejos el olor de los perfumes, con velos y trajes mujeriles.
Fuera de la ciudad el estrépito de las armas y dentro el ruido de los juegos: confundíase la voz de los moribundos y la de un populacho ebrio: apenas podía distinguirse el grito de las víctimas de la guerra de las aclamaciones de la multitud en el circo.
Genserico ordenó a los ciudadanos de Cartago le entregasen, bajo pena de muerte, todas sus riquezas, y dividió las tierras de la provincia entre sus compañeros, reservándose el territorio de Bizancio y tierras fértiles en Numidia y Getulia. "



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