Jerusalén (fragmento)Gonçalo M. Tavares

Jerusalén (fragmento)

"Los sepultureros practicaban oficios laterales a su destino, y a lo lejos no resultaba fácil distinguir sus gestos: podían estar cometiendo un delito o sencillamente haciendo horas extra. A las tres de la madrugada sólo pueden ser extraordinarias esas horas, pensó Theodor, y sorprendido ante tamaña agitación profesional en el cementerio, se acercó:
-¿Qué hacéis? ¿Os estáis comiendo a los muertos?
Los dos hombres lucían uniformes idénticos, lo que remitía enseguida al orden, no al delito. Palas en las manos, guantes. Los hombres levantaron la cabeza y miraron a Theodor.
-Soy médico -se presentó-. Theodor Busbeck, médico.
Uno de los hombres, lo saludó alzando la mano, pronunció su nombre, pero las sílabas no se entendieron con claridad. El otro también se presentó:
-Kruch. Trabajamos aquí -dijo.
-Ya lo veo -contestó Theodor-. Dos hombres con palas en la mano tienen que estar haciendo algo.
-Nos encargamos de los muertos nocturnos, doctor -dijo, sonriendo, al hombre que se había presentado como Kruch.
-Un invento reciente, ese.
-Estimado doctor -dijo Kruch cambiando de tono-, lo siento pero no puede estar aquí.
Theodor Busbeck guardó silencio. Miró al hombre que se había presentado como Kruch y luego al otro, que lo escrutaba con aire indiferente. No habían soltado las palas ni un segundo, pero era imposible comprender qué hacían.
-Si alguna vez me necesitan... -dijo Theodor a modo de despedida-. Soy médico.
-Si algún día estamos al borde de la muerte -replicó con sequedad el hombre que se había presentado como Kruch.
Theodor Busbeck se alejó.
[...]
Mientras caminaba bajo la luz de las farolas, Theodor Busbeck no pudo evitar recordar a Mylia, su ex mujer. La había conocido cuando ella tenía dieciocho años, en unas circunstancias que los habían unido de inmediato. Por entonces Theodor, bastante más mayor que ella, ya era médico, y los padres de Mylia la habían llevado a su consulta.
-Nuestra hija no está sana.
Esta fue la primera frase que oyó sobre la que habría de convertirse en su única mujer. "



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