La vuelta a Europa en avión (fragmento)Manuel Chaves Nogales

La vuelta a Europa en avión (fragmento)

"Vamos paseando lentamente por los barrios apartados de Moscú. Las calles son anchas, y entre los guijarros del empedrado crece la hierba; por los portones entreabiertos se ven los enormes patios donde los chiquillos juegan y los gorriones picotean en los montones de basura. En un cuchitril de hojalata mohosa, un viejo sastre de portal inclina la cabeza cargada con el gorro de astracán sobre su costura y enreda los hilos de plata de su gran barba con el hilo gordo de su aguja. Todo tiene un aire inmóvil, inmutable, eterno.
La revolución ha sacado de sus goznes las hojas de las contraventanas, ha llenado de desconchados las paredes, ha secado los árboles del patio, ha dejado que se desmoronase aquella balaustrada y ha metido tres familias —tres extrañas familias— en lo que antes era cochera de los señores. Pero todo sigue exteriormente igual. Dentro, en las estrechas habitaciones, hay hacinada una humanidad conmovida por la revolución que intenta vanamente acomodarse a las exigencias de los tiempos nuevos. En cada habitación, una familia; en cada familia, una guerra viva. El padre es nepman, el hijo comunista; la madre va todos los días a pedir al pope consuelo para sus tristezas.
Todo esto, por dentro. Afuera siguen brillando las cúpulas doradas de las iglesias, suenan armoniosas las campanitas de los monasterios; una buena moza, recostada en el quicio de una puerta, ríe las vayas de un obrerillo, e incluso desde un rincón oculto, como una sordina, parten las notas de un
piano desafinado en el que una mano inexperta va ejercitándose en hacer escalas lentamente.
El espíritu de las gentes ha cambiado, pero el espíritu de la vieja ciudad subsiste después de haber sido arrasada. No ha bastado que sobre la fachada del antiguo palacio de la nobleza cuelguen unas largas tiras de percalina roja en las que se dice que aquélla es la casa de los sindicatos.
En Moscú están construyendo ahora una casa. Seguramente se construyen otras, pero esto de levantar un edificio de nueva planta es siempre un acontecimiento en el Moscú soviético. La gente que pasa al pie de los andamiajes se entusiasma y se lo hace notar a uno maravillada.
—Mire: ahí estamos construyendo una casa.
Todas las casas que se construyen en Moscú tienen la misma arquitectura. Es esa arquitectura moderna de hormigón armado con grandes huecos apaisados, sin molduras ni cornisas, con las paredes lisas y las fachadas sin pintar: Le Corbusier. Pero este tipo de arquitectura moderna que en las ciudades
modernas es tan decorativo, aquí, en el centro de Moscú, al lado de los viejos caserones moscovitas, junto a las cúpulas doradas de las iglesias y rompiendo los trozos supervivientes de las históricas murallas, es sencillamente horrible.
Los comunistas se han empeñado en cambiar radicalmente en unos años el panorama de la ciudad milenaria. Y no van a conseguirlo.
Ya que se han visto obligados a dar la batalla en Moscú, lo más hábil hubiera sido abandonar el centro de la vieja urbe e irse con sus construcciones tendinosas a las afueras, al ensanche de Moscú. En el cogollo de la ciudad fracasarán como creadores de un nuevo panorama urbano durante muchos años. En arte, lo viejo es más fuerte que lo nuevo. "



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