Las distancias del cine (fragmento)Jacques Ranciére

Las distancias del cine (fragmento)

"Pascal es quien ha debilitado de antemano el "retrato del filósofo en su tiempo" al mostrar que las largas togas y los bonetes de doctor bastan para componer la apariencia de un hombre de pensamiento. Agregaba a ello, es cierto, que el alarde era necesario para la marcha de las sociedades y que los hombres de poder que lo urdían y los hombres del pueblo que lo honraban eran más sabios que los medio hábiles, siempre afanosos por mostrar los entresijos
de la escena. Pero ¿puede el argumento que basta para justificar los armiños de los jueces aplicarse a la encarnación del filósofo sin reducirla a una ostentación social como cualquier otra? El razonamiento del filósofo parece sin duda desbaratar por anticipado el proyecto mismo de mostrar en la pantalla la república de la ciencia en marcha.
Pero si Pascal pone en una situación de aporía la encarnación cinematográfica del filósofo, es lícito invertir el juego y
valerse de su imagen para resolver esa aporía. Es él quien debe prestarse a una encarnación de la filosofía que no sea un pavoneo. De tal modo, el filme pide al filósofo de los Pensamientos que justifique el método del cineasta con la ayuda de una de sus más famosas sentencias:
No nos imaginamos a Platón y Aristóteles más que con amplias togas de pedantes. Sin embargo, eran personas honradas y, como los demás, reían con sus amigos: y cuando se entretuvieron en escribir sus Leyes y su Política, lo hicieron en son de broma. Ésa era la parte menos filosófica y seria de su vida. La más filosófica era vivir simple y tranquilamente.
Pero es menester prestar atención al contexto dado a estas
frases. En cierto sentido, podrían figurar en un episodio muy
distinto del filme, y Pascal habría podido igualmente pronunciar en ese momento alguna otra frase ilustre: "Toda la desdicha de los hombres proviene de una sola cosa, que es no saber permanecer en reposo, en una habitación" , e incluso, como dirá más adelante a los mismos interlocutores:
Las ciencias tienen dos extremos que se tocan, el primero es la pura ignorancia natural en que se encuentran todos los hombres al nacer, y el otro extremo es aquel al que llegan las grandes almas que, tras haber recorrido todo lo que los hombres pueden saber, descubren que no saben nada. "



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