Sangre de amor correspondido (fragmento)Manuel Puig

Sangre de amor correspondido (fragmento)

"Ella le decía, «Anoche no viniste y esta mañana me desquité con las plantas, no las regué, todo por culpa tuya; se va a poner feo el jardín, vas a ver». Y allá existe la fiesta del arroz, al principio del invierno, ahí se juntan miles de personas ¿no? en aquel pueblo. Ahí en esa fecha se iban a encontrar las tres, la Gloria, la Azucena y una maestra que también daba aquello. Y la amiga de la Gloria, que no se cuenta, cuatro mujeres en busca de él, en aquel pueblo chico. Entonces él tenía que desaparecer, a veces se iba al bar, donde había billares. Horas y horas jugando al billar y ella rondando, para acá y para allá, buscándolo. Por eso él llamó a un amigo, «Te desafío a un partido de billar, vamos a jugar que estoy con un problema y tal y tal». Ahí se metía y se quedaba jugando horas, pla-pla-pla. Daban las ocho de la noche, las nueve, las diez, y la fiesta del arroz seguía ¿verdad? La Gloria, como era muy inteligente, salió a buscarlo, de bar en bar ¿adónde era que se había metido? Porque siempre que ella preguntaba él decía, «Estuve jugando al billar». Y cosas por el estilo. Ahí ella lo descubrió más o menos a las diez y media. Lo vio, lo mandó a llamar allá adentro del bar. Ahí él le mandó a decir, «De ninguna manera porque estoy jugando un partido con apuesta de dinero y todo eso, no te puedo atender ahora ¿entendiste? mejor es que sigas entreteniéndote con tu mamá, paseando, que después voy yo, hasta luego». Ahí ella que esto y que lo otro, no se conformó, dio unas vueltas más, él no apareció, ella fue a buscarlo. Entró hasta el fondo, «¡Ah, estás escondido por todas esas mujeres que andan paseando por ahí! sé que hay un montón de tipas sin ninguna vergüenza que andan diciendo que no sé qué, que soy tu novia y que me van a pegar, y todo ese tipo de cosas». Ahí él le dijo, «No te van a pegar nada, nada de eso, no seas boba ¿entendiste? son todas amigas entre ustedes». Ahí él terminó con su jueguito y salió con ella. Pero la cuestión de ella era quedarse en la calle para que las otras la vieran con él ¿está claro? Ahí él se dijo a él mismo, «Me cago en su puta madre, esto no va a resultar, porque las otras se lo van a tomar mal y voy a perder a todas esas hembras ¿me voy a quedar con una sola?». Entonces se quedó luchando para llevársela directamente a la casa. Le dijo, «Ay mi amor, no me estoy sintiendo bien, me tengo que ir, vamos derecho a tu casa ¿está bien?». Ella contestó, «Está bien». Pero después no quería moverse de la puerta del bar. Ahí él la agarró del brazo y le dijo, «Vamos de una vez». Ahí fueron para la casa de ella, llegaron, ella toda seria, que él se estaba escondiendo de ella. Ahí generalmente la madre entraba en la sala y dijo, «Hoy están hablando mucho». Porque generalmente los dos no hablaban mucho ¿verdad? La cuestión era mucho trueque, de besitos, de caricias, quedarse uno pasándole la mano suave al otro, casi que no conversaban, la cuestión era más mano para acá y mano para allá, y abrazos de aquellos especiales, todo ese tipo de cosas ¿está claro? entonces era que llegaban esos troncos de lengua hasta la garganta, que eran de no poderse creer. Cuando una hembrita besa bien, le larga un buen lengüetazo al tipo, y el tipo queda medio enloquecido, o del todo. "


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