La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos (fragmento)Juan Eslava Galán

La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos (fragmento)

"En octubre los seteros huronean en busca de níscalos por los montes de El Pardo. Franco, que tiene el palacio allí enfrente, no es muy setero. Él es más bien de ciervos, jabalíes y perdices, pero en estos días parece que anda algo preocupado y como olvidado de las escopetas.
El Caudillo ve en su cine particular la película Porque te vi llorar,405 reza el rosario mecánicamente en compañía de la Señora y del padre Bulart y medita, medita mucho.
¿Qué preocupa al Centinela de Occidente?
Le llegan noticias de un desacostumbrado aumento de la actividad naval aliada en torno a Gibraltar.
¿No será que los angloamericanos se preparan para desembarcar en Europa? Cuando lo de Alhucemas, en 1925, también anduvimos nosotros así, barco va, barco viene.
¿No le perjudicará esto a España (o sea, a mí)?
Franco, con su fino olfato de militar y estadista, lleva razón. Es evidente que los angloamericanos están preparando un desembarco; quiera Dios que sea en el norte de África y no en Algeciras.
Churchill convoca al embajador español en Londres, el duque de Alba, y le garantiza que el Reino Unido «no intervendrá en España».
El embajador de Estados Unidos solicita audiencia y tranquiliza a Franco en el mismo sentido. Es portador de una carta personal de Roosevelt en la que el presidente norteamericano le garantiza a Franco que su gobierno «no tiene intención alguna de violar la soberanía de España ni de perjudicar sus colonias».
Por si esto fuera poco, el 8 de noviembre de 1942, día del desembarco aliado en Orán, Argel y Casablanca, se reciben en El Pardo sendos telegramas de Churchill y Roosevelt reiterando que consideran a España «un país amigo».
Una flota de seiscientos buques estadounidenses desembarca setenta mil soldados. Garbo, el espía español que opera en Londres, ha alertado a los alemanes sobre el desembarco, pero «desgraciadamente» el aviso les llega demasiado tarde.406 Los alemanes se enteran casi por los periódicos de que les han colado un gol por la escuadra (incluso Informaciones lo trae).
Los alemanes lamentan que el retraso del servicio de correos (que funciona fatal con la guerra) haya malogrado la valiosísima información de Garbo. «Lo sentimos. La información era excelente, pero nos llegó demasiado tarde por culpa del correo.»
Ya Garbo es el mejor agente que Hitler tiene en Inglaterra. (Y casi el único. La verdad es que casi todos los agentes que llegan de Alemania son capturados nada más desembarcar.)
¿Qué actitud adopta Franco ante el trasiego de tropas aliadas que pasa por la puerta de su casa y a veces le desordena el patio?
Mira para otro lado y no se da por enterado. El propio Churchill lo reconocerá un año después ante el Parlamento británico cuando salga paladinamente en defensa de Franco:
Antes de que comenzara nuestro desembarco en África en la Operación Torch, España estaba en situación de inferirnos mucho daño. Un mes antes de la Hora Cero, teníamos unos seiscientos aviones agrupados en el aeródromo de Gibraltar en líneas compactas y a la vista de las baterías españolas. Era difícil para los españoles creer que todos estos aviones estaban destinados a reforzar Malta. En aquellos críticos días, los españoles se mantuvieron amistosamente tranquilos. Ni hicieron preguntas indiscretas ni pusieron trabas. Si en algunas ocasiones ayudaron con indulgencia a submarinos alemanes en peligro, sobradamente lo compensaron en esta ocasión al ignorar por completo la situación de Gibraltar, donde una enorme cantidad de barcos anclaban bastante lejos de las aguas neutrales de la bahía de Algeciras, siempre al alcance de las baterías españolas. Hubiéramos padecido grandes perjuicios de habernos exigido que retiráramos esos barcos. Debo decir que siempre consideraré que se prestó un servicio por España, no solo al Reino Unido y al Imperio británico y a la Commonwealth, sino a la causa de las Naciones Unidas. No simpatizo, por lo tanto, con los que se creen inteligentes, y hasta graciosos, al insultar e injuriar al gobierno de España en cuanto se presenta la ocasión.
Franco sigue pendiente de los movimientos en África, quiera Dios que no nos salpiquen. Por si acaso, el día 13 decreta la movilización parcial del ejército.408
Rommel ha quedado en una situación apurada. Ahora tendrá que combatir en dos frentes, Montgomery por la derecha y los americanos por la izquierda. Sin embargo, lo que debería ser una victoria rápida de los aliados se convierte en una campaña fatigosa y larga.
Hasta mayo de 1943 no acabarán con las fuerzas del Eje de África. "



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