Arte y vida social (fragmento)Gueorgui Plejánov

Arte y vida social (fragmento)

"La inclinación hacia el arte por el arte se manifiesta y se fortalece allí donde existe el desacuerdo insoluble entre la gente que se ocupa del arte y el medio social que la rodea. Ese desacuerdo se refleja en la obra artística tanto o más ventajosamente cuanto que ayuda a los artistas a elevarse sobre el medio que los rodea.
Tal es el caso de Pushkin en la época de Nicolás I. Y también el de los románticos, parnasianos y primeros realistas en Francia.
Múltiples ejemplos probarían que esto fue así siempre allí donde existía dicho desacuerdo. Pero los románticos, parnasianos y realistas, sublevándose contra la trivialidad del medio social que les rodeaba, no por eso eran enemigos de aquellas relaciones sociales engendradoras de dichas costumbres. Por el contrario, maldiciendo a la burguesía, apreciaban el orden burgués, instintivamente primero, conscientemente después. Y cuanto más se reforzaba en la Europa moderna el movimiento emancipador que iba contra todo el orden burgués, tanto más conscientemente se aferraban a este orden los partidarios franceses del arte por el arte. Y cuanto más consciente se hacía esa adhesión suya, menos podían ellos permanecer indiferentes hacia el contenido ideológico de sus obras. Pero su ceguera ante las nuevas corrientes, encaminadas hacia la renovación de toda la vida social, convertían en erróneos, estrechos, unilaterales, sus conceptos y rebajaba la calidad de las ideas expresadas en sus obras. Como resultado natural, surgió el realismo francés, que dio lugar a las tendencias decadentes y a la inclinación hacia el misticismo en los mismos escritores que habían pasado por la escuela realista o naturalista.
Esta conclusión la comprobaremos detalladamente en el capítulo siguiente. Ahora agregaré solamente cuatro palabras acerca de Pushkin.
Cuando el poeta truena contra el populacho, vemos en sus palabras mucha cólera, pero nunca trivialidad, a pesar de lo dicho por D. I. Písarev. El poeta reprocha a la multitud mundana, es decir, a las clases privilegiadas, pero no al pueblo verdadero, que se hallaba entonces absolutamente al margen del campo literario ruso, el que aprecie más la olla en el fogón que al Apolo de Belvedere. Esto quiere decir que para el poeta de Pushkin es insoportable su estrecho materialismo. Y nada más. Su firme decisión de no querer educar a las masas sólo demuestra su concepto absolutamente pesimista de ellas; pero en él no hay ningún sabor reaccionario. Y en esto consiste la inmensa ventaja de Pushkin sobre los defensores del arte por el arte, como Gautier. Esta ventaja es de carácter condicional; Pushkin no se burlaba de los saint-simonianos; posiblemente, ni siquiera oyó hablar de ellos. Era un hombre honrado y generoso. Pero este hombre honrado y generoso está empapado, desde la niñez, de ciertos prejuicios de clase. El impedir la explotación de una clase por otra le debía parecer una utopía hasta ridícula. Si hubiera oído hablar de planes prácticos para acabar con la explotación social, y aun más, si dichos planes hubieran producido tanto ruido en Rusia como los de los saint-simonianos en Francia, se hubiera pronunciado probablemente contra ellos en agudos artículos polémicos y en burlones epigramas. "



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