Vida cotidiana en la Edad Media (fragmento)Julio Valdeón

Vida cotidiana en la Edad Media (fragmento)

"Las principales innovaciones, por lo que al vestido de las gentes de la Europa medieval se refiere, se produjeron con posterioridad al siglo XII. Las modas se gestaban en las ciudades, siendo los burgueses sus protagonistas. Quizá el rasgo distintivo más significativo fue la progresiva adaptación del vestido al cuerpo humano, lo que contribuía a delinear mejor su silueta. Paralelamente se transitó desde una época caracterizada por la escasa diferenciación entre el atuendo masculino y el femenino a otra dominada por la nítida separación de los sexos en el vestido.
¿Cómo olvidar aspectos de la moda femenina de fines del Medievo, tales como el encorsetamiento de la cintura o los pechos altos? El cabello largo de las damas contrastaba asimismo con la tendencia al rasurado de los caballeros. Por lo demás, a las piezas básicas del vestido tradicional había que añadir el uso de guantes, sombreros, pieles preciosas y, en su caso, velos. Ni que decir tiene que los progresos de la moda fueron al unísono con el desarrollo de la producción textil y en particular con la difusión de las telas de calidad.
Las novedades en el vestir fueron ante todo cosa del popolo raso de las ciudades. Pero sus ecos no tardaron en llegar al resto de la sociedad, ya se tratara del medio rural o del popolo minuto de los núcleos urbanos. A tenor de sus posibilidades, tanto los labriegos como los artesanos procuraban imitar los modelos de los burgueses, por mucho que las leyes siguieran fijando con precisión las normas en el vestir de cada grupo social.
En la segunda mitad del siglo XIV, a raíz de la difusión por Europa de la peste negra, pareció desatarse un deseo irrefrenable de disfrutar de los bienes terrenales. En ese contexto las viejas costumbres se habían esfumado. ¿No le parecía al cronista florentino Mateo Villani un escándalo que se admitiera que las mujeres de baja condición se casen con ricos vestidos que habían pertenecido a damas nobles ya difuntas?
Tampoco ahorraban sus críticas los predicadores en los púlpitos, al denostar el desenfreno en el vestido que se observaba a fines de la Edad Media entre las clases populares. "



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