El signo escalonado (fragmento)Néstor Taboada

El signo escalonado (fragmento)

"¿Qué hora es? Sí, en este instante debe estar con la española, gitana de la peor tribu, admirando la belleza de su cuerpo y susurrando al oído que se parece al de la Venus de Milo. ¡Descarado! Así también hizo conmigo. Me contemplaba largas horas, como si estuviera suspendido en el aire y de pronto rompiendo su silencio elogiaba con palabras abonadas de magia los detalles más íntimos que parecían impresionarle. ¡Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama, que son apacentados entre azucenas! Buscaba atrapar un detalle, una marca, un hito, una señal de mi cuerpo confidencial. Decía que mis lunares eran estrellas del firmamento. En alguna oportunidad halló un lunarcito encarnado y reía de contento como un niño. En el último invierno guardé cama varios días por una congestión de enfriamiento y nos reíamos de lo sucedido. ¡Eso te ocurre por golosa y andar en cueros! Llegaba a mi celda con pan de huevo de La Polar para que me sirviera con chocolate. Mi Qholita linda... La madre superiora entonces era muy deferente conmigo. ¿Por qué ahora cambiaron todas y se portan crueles? ¿Es que no pueden comprenderme? ¿Y ya no me será posible verlo a él? Desde el escándalo del Beaterio vivía en constante sanción: le quitaron las llaves de su celda, el breviario y el crucifijo. Hallaros los libros prohibidos y les llamó la atención los poemas de amor que escribió, luego el Cantar de los Cantares, libro atribuido a Salomón con notas subrayadas y el Consejero Social. ¡Degenerada! La condenaron a pasar el oficio de rodillas y vivir separada de la grey. Para evitar visitas importunas en su celda la vigilancia se tornó estricta. Soportaba al principio llorando en silencio. ¡Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento! Denunciaba en voz alta los excesos a que era sometida. Delante de la Madre Superiora y las religiosas pisoteaba su velo y desgarraba los hábitos. ¡Dios mío, si no era por la española estaríamos amándonos, ajenos a la intromisión del mundo! Constituía para mí un triunfo invalorable el hecho de que su hermana me aceptara a veces en la casa, pese a su carácter. Pero ahora con la bolina que hubo y ya han debido contárselo con lujo de detalles, ni siquiera va a mirarme. Estimo que también ella conoce lo de la gitana. Yo controlaba todos los tejemanejes de aquel idilio camandulero. Felipe y la hechicera me temían. Ahorra encerrada y escarnecida como estoy, viviendo a pan y agua, no tienen ningún obstáculo y deben estar haciendo de las suyas, a vista y paciencia de la comunidad religiosa. ¿Cómo poder colarme en la alcoba secreta y ver lo que sucede en esos instantes? Escucho el sonoro canto de los gallos madrugadores, parece que conversaran en contrapunteo. Ah, me quitaron el reloj, que era un obsequio de mi padre, no les ha mellado en lo mínimo el alboroto del Beaterio, ay, más bien les ha favorecido. Ahora lo que tratan de hacer es cubrirlo con un manto de impunidad y hundirme a mí. Debería haber hecho cosas peores. Detuvo su caminar y cayó de rodillas con el rostro empapado en llanto. ¡Dios mío! ¿Cómo puedo torturarme con estas sucias ideas? ¿Qué tengo para ofuscarme de este modo? ¿No será que el demonio se ha introducido en mi cuerpo para hacerme daños irreparables? ¡Dios mío, Dios mío, creo que estoy enloqueciendo! No podía dormir, ni velar, ni rezar. Siempre la imagen de ellos. Y en actos lúbricos. Arrodillada en mitad de la celda pedía al Altísimo fuerzas para resignarse y soportar la dura pesadilla, las pruebas del Señor. ¡Dios mío, no permitas que me vuelva loca! Salía de la celda amoscada y débil como una convaleciente para asistir a los ejercicios y obedecer a sus necesidades corporales. Ninguna de las monjas la tomaba en cuenta. Nadie me habla, nadie viene hacia mí. Parece que todos me ignoraran, pero no me importa. Lo único que quiero es que él me busque y me diga con su voz venerable mi Qholita... Levantémonos de mañana a las viñas, veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores. "


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