Las salvajes en Puente San Gil (fragmento)José Martín Recuerda

Las salvajes en Puente San Gil (fragmento)

"LA MAGDALENA.- Asunción, ponte el vestido, que hay un cura en la puerta. (Griterío de todas)
EL CURA.- Edelmiro Clemente, he venido a hablar contigo.
DON EDELMIRO.- Palmira Imperio, dueña de la compañía.
EL CURA.- Señora… Edelmiro Clemente, he querido evitar complicaciones, por eso vengo a hablar contigo.
DON EDELMIRO.- Usted dirá.
EL CURA.- Te he telefoneado varias veces. Te he enviado varios recados. Me has hecho venir. Has agotado mi paciencia y aquí estoy.
DON EDELMIRO.- Bien. Usted dirá. Pero creo que no podrá darme una explicación sensata
EL CURA.- ¡Muy sensata! Tú bien sabías de los escándalos de estas mujeres por todos los pueblos donde van, y sabiendo con certeza a lo que te exponías, las has contratado y anunciado bochornosamente con esa insinuante y obscena propaganda por pueblos cercanos, cuya propaganda has lanzado también en nuestro pueblo. Se te ha reclamado varias veces. Se te ha venido a llamar la atención y has seguido insistiendo. Todo el mundo sabe por qué ha sido expulsada de la compañía la mujer que acaba de expulsarse. ¿Qué quieres, Edelmiro, que llegue la noche y la calle se llene de hombres para esperarlas? ¿Qué sea la gente de nuestro pueblo otra víctima más de esas mujeres?
LA DIVINA.- ¡Eso es cuenta de cada una!
LA MAGDALENA.- ¡Es algo que nadie puede meterse en ello!
LA PALMIRA.- ¡Callad vosotras! Padre, por el proceder de una no se puede culpar a las otras. Una no es maestra de escuela para controlar los actos de las demás.
EL CURA.- No le he preguntado, señora. Velo por el alma de mis feligreses y estoy dispuesto a defenderla.
LA MAGDALENA.- No estará usted seguro de ellos.
EL CURA.- Muy seguro
LA MAGDALENA.- Entonces no lo entendemos.
LA PALMIRA.- No quisiéramos decirle· que su misión en este teatro nos parece disparatada.
LA MAGDALENA.- ¡Absurda!
LA ASUNCIÓN.- ¿Quién se cree que somos?
LA DEL LIMONAR.- ¿Qué pruebas concretas tiene para hablar así?
LA MAGDALENA.- ¡Esto le puede costar caro! No se puede hacer caso de lo que digan.
LA ASUNCIÓN.- ¡Que se pruebe lo que dice! ¡Que se pruebe!
LA MAGDALENA.- ¡Yo soy capaz de denunciarlas!
DON EDELMIRO.- ¡Es un terreno que no tiene por qué tocar! ¡Este teatro es mío y la libertad humana es propia de los seres humanos y no pueden limitarla con prejuicios y amenazas!
EL CURA.- No se amenaza a nadie ni se priva a nadie de su libertad. Velo por mis derechos y no quiero ser responsable de pecados mayores.
ROSITA.- Pero ¿qué sabe usted de los pecados de sus feligreses?
EL CURA.- ¡No hables tú, Rosita, que llevas sin entrar a la iglesia más de un año!
ROSITA.- ¡He visto entrar a muchos ladrones y canallas, y yo no voy donde van los que ni siquiera saben arrepentirse!
EL CURA.- No tienes concepto del perdón porque eres hereje, pero alguna vez vendrás a tomar la comunión de entre mis manos y perdonaré tus pecados.
ROSITA.- (A gritos.) ¿Sabe una cosa?, pues hace unos días al salir la procesión de Santiago, al irse todo el mundo, ¡un feligrés de su parroquia me dio un beso detrás de la puerta de la iglesia!
EL CURA.- ¡Calla! ¡Estás endemoniada, Rosita!
ROSITA.- ¡Los muchachos se van a Málaga y a Córdoba en busca de mujeres!
EL CURA._ ¡Que Dios te perdone, Rosita!
ROSITA.- ¡Todo está podrido! ¡Vas predicando la moral cuando hay más ansia de verse a escondidas! ¡Los mozos se buscan en los pajares, y aquí, en los telares, hemos venido muchas veces a besarnos!
(Rosita corrió a los telares.)
EL CURA.-Rosita, ¡Has necesitado subirte a los telares para decir todo eso porque no te atreves a decírmelo frente a frente!
ROSITA.- ¡Me han besado en la puerta de tu iglesia! ¡Y se han revolcado conmigo por el suelo!
EL CURA.- ¡Mirad sus ojos! ¡Mirad sus labios! ¡Mirad, mirad!
TERESITA.- ¡Se ha vuelto loca!
LA ASUNCIÓN.- ¡La guardarropía se ha vuelto loca!
LA DIVINA.- ¡Dios mío!
DON EDELMIRO.-¡Corred por ella!
DON FELIPE.- ¡Subamos, que puede tirarse!
LA PALMIRA.-¡Que se tira!
EL CURA.-Rosita, ¡baja aquí!
ROSITA.- (Gritando y corriendo por los telares.) ¡Me han besado! ¡Me han besado!
LA DIVINA.- ¡Socorro, que se tira!
TODOS.- ¡Cogedla ¡Cogedla! ¡Cogedla!
(Todos gritan mientras intentan subir a los telares. Rosita ríe, corre y grita diciendo que la han besado). "



El Poder de la Palabra
epdlp.com