La revolución positiva de la filosofía (fragmento)Joseph Dietzgen

La revolución positiva de la filosofía (fragmento)

"La función del cerebro es tan material como la del corazón. El corazón y su función son dos cosas, pero dependen una de otra hasta el punto de que una no puede existir sin la otra. La función puede parcialmente sentirse. Sentimos que el corazón palpita, que el cerebro trabaja. El trabajo del corazón incluso puede sentirse con el tacto, lo que no ocurre con el trabajo del cerebro. Pero sería un error imaginar que nuestro conocimiento de la función del corazón se agota con nuestra percepción de la misma con el tacto. Una vez que hemos vencido el hábito de hacer distinciones exageradas entre las cosas, y hemos aprendido a considerar las diferencias de las cosas lo mismo que su interconexión, podemos fácilmente entender que la ciencia de la función del corazón es una ciencia infinita conectada con todas las demás. El corazón no puede trabajar sin sangre, la sangre no puede existir sin alimento, y el alimento está en relación con el aire, las plantas, los animales, el sol y la luna.
La función del cerebro y su producto, el entendimiento, es asimismo inseparable de la interdependencia universal de las cosas. La salud de la sangre, producida por la acción del corazón, no es ni más ni menos que un fenómeno material, como pueda serlo el conocimiento total de la ciencia que aparece como producto de la vida del cerebro. "



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