Descartes político (fragmento)Antonio Negri

Descartes político (fragmento)

"El proceso que, en esta primera parte del Discours, lleva al descubrimiento de la soledad del yo es como una erosión interna del mundo del humanismo, por lo tanto, un proceso reductivo, no de exaltación o reconstrucción: está marcado históricamente por la nostalgia, por la experiencia del fracaso de la esperanza humanista extrema. La situación descrita representa, por lo tanto, una situación de tensión má­xima: el redescubrimiento del yo tiene lugar aquí como descubrimiento de una última base de resistencia frente a un mundo vaciado de realidad, a un mundo que ha visto cómo el motivo inspirador de su unidad estallaba y se fragmentaba en una diversidad que es crisis. El yo se presenta como esencia problemática frente a un mundo que se le ha alejado. Sobre estos presupuestos, en la segunda parte del Discours, la confrontación entre yo y mundo se hace más aguda y de manera directa y explí­cita involucra los motivos históricos de la crisis. La confrontación alcanza, más allá del horizonte psicológico y particular de la primera parte, un nivel fundamental. Fundamental, en primer lugar, en tanto que Descartes recorre el camino reductivo, del mundo al yo, especificando ulteriormente sus contenidos, cualificándolos de manera más general y con una significación histórica; en segundo lugar, en tanto que, una vez confirmados los motivos de la crisis y la aparición de la problemática del yo, intenta una primera forma de autentificación de ese mundo que tiene delante, a través de la definición y la aplicación del método: ¿no había sido ésta la experiencia científica de los primeros años de la década de 1630, el intento de superar la precariedad del ser mediante el uso de criterios pragmáticos? Fundamental, en definitiva, porque aquí el pensamiento no reconstruye el camino que lleva a la crisis, sino que está ya por completo inmerso en la situación coyuntural.
Por otra parte, si no se reconociera inmerso en la coyuntura, marcado por la crisis, el pensamiento del Discours haría envites muy distintos: en la segunda parte, Descartes lo advierte. Si no fuese por la coyuntura, el yo redescubriría de hecho su realidad productiva inmediata y la destrucción de lo existente tendría como fin una renovatio individual liberadora: [...] Reconstruir radicalmente, ésta debería ser la obra del hombre nuevo, ésta ha sido su esperanza. Los ejemplos son todos renacentistas: la utopía urbanista de la ciudad ideal, la utopía de la ciudad política y luego la polémica respecto a la simplicidad clásica contra el dialectismo escolástico y el fragmentarismo educativo. Pero ello no es posible. Las largas consideraciones conformistas y escépticas que siguen sirven para volver a poner en situación: no queda sino volver a descender al yo, punto de reducción extrema, de defensa extrema. "



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