Los vencidos (fragmento)Manuel Ciges

Los vencidos (fragmento)

"Yo, que he vivido en Riotinto y he trabajado en él, sé lo que dentro de él pasa. Allí no hay más ley ni más autoridad que la de los ingleses, y todos los que representan algo están comprados, y no hay nadie que se atreva a cumplir sus deberes, sino lo que les manda el jefe principal de la mina, amo y señor de más de 30.000 habitantes».
“Quizás alguno hubiese osado acudir a ellos [a los tribunales]; pero la amenaza que tan bien sometido tiene al minero, pesa sobre los demás. El que protesta contra la Compañía tiene que salir con su familia, hasta sus más lejanos parientes, de la vasta región donde los ingleses ejercen despótico imperio. Así no hay clase independiente en Riotinto: los pocos individuos que vivían con las pingües rentas de sus casas y que por no ejercer cargo de la Compañía pudieran parecer autónomos, no lo eran en realidad más que los otros, pues si ellos no, algún allegado era trabajador, capataz, contratista o empleado, y la venganza que en ellos se realiza, se alcanzaría también a sus deudos… “
“Estos ingleses son así. Nos tratan como a seres inferiores y nuestras vidas poco les importan. Están acostumbrados a matar hombres en las horribles contraminas, y no van a sentir escrúpulos por algunos muertos más o menos.
–¿Y no hay defensa?
–Ninguna absolutamente. Aquí todos tenemos que tascar el freno o abandonar nuestra manera de vivir y marcharnos lejos; pero esto no es fácil cuando se tiene familia. Mejor que nosotros podrían resistir los comerciantes, y éstos también tienen que callar. Al que protestase le declararían el boycottage, como ya ha ocurrido; los ingenieros se entenderían con los capataces, éstos amenazarían con la expulsión al minero que comprase en el comercio proscripto, y su ruina sería súbita.
–Aunque por otros caminos, a eso mismo se va ­­—murmura un viajante—. Los almacenes de la Compañía hacen a los demás establecimientos una guerra implacable. Aquéllos compran al contado, no tienen que pagar subidos alquileres; y exigen que todos los empleados se surtan de ellos. Dentro de poco, sólo la Compañía podrá vender. "



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