Picadilly Jim (fragmento)P. G. Wodehouse

Picadilly Jim (fragmento)

"La biblioteca, adonde se había encaminado Jimmy después de su coloquio con mistress Pett, era una habitación espaciosa que daba a una calle paralela al lado sur de la casa. Las amplias ventanas, de estilo francés, y que se abrían sobre una franja de césped limitada por un muro, hacían que aquel rincón tranquilo pareciese corresponder más bien a una casa de campo que a una mansión situada en el centro de una gran ciudad. La residencia de míster Pett estaba llena de esa clase de sorpresas.
En un ángulo de la habitación había sido empotrada una maciza caja de caudales, la cual parecía algo incongruente allí, porque las paredes estaban completamente cubiertas de estantes llenos de libros de todas las dimensiones y colores. En la pared norte de la habitación, encima de la puerta, había una estrecha galería, también repleta de libros, a la que se llegaba por un corto tramo de escaleras.
Jimmy lanzó una mirada a la caja de caudales, tras cuyas puertas de acero suponía que estaba a buen recaudo el tubito que Willie Partridge les había enseñado durante el almuerzo. Luego se puso a examinar los estantes, pero no encontró ningún libro que pudiese hacerle pasar agradablemente el tiempo mientras esperaba a Ann. En esta cuestión, Jimmy tenía un gusto muy pronunciado por la literatura moderna, y la biblioteca de míster Pett no daba la impresión de poseer un solo tomo que hubiese sido escrito después del siglo XVII, y, además, casi todos eran de poesía. El joven dirigió su atención entonces al estante en que había distinguido unos libros de aspecto más moderno. Cogió uno al azar y lo abrió. Luego, distraído, lo arrojó sobre el escritorio. ¡Versos! ¡Aquel Pett tenía la manía de la poesía! Nadie lo habría imaginado al verlo. Jimmy, después de una ojeada a los nutridos estantes, casi se había resignado a una larga espera sin el consuelo de la lectura, cuando sus ojos se posaron sobre un nombre impreso en la tapa de unos de los volúmenes. Y su sorpresa fue tan grande, que tuvo que volver a mirarlo para convencerse de su descubrimiento. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com