Mirando al sol (fragmento)Julian Barnes

Mirando al sol (fragmento)

"Entre los guías, llevar un megáfono a pilas era un signo de estatus. En Yangzhou uno se subió repentinamente al minibús y les dio la bienvenida a la ciudad mientras los miembros del grupo —ninguno de los cuales estaba a menos de tres metros de aquella voz abigarradamente amplificada— se encogían en sus asientos tratando de no reír. En una fábrica de jade, un guía debía traducir la charla introductoria de una oficiala con un megáfono que se negaba a funcionar. Sin embargo, en lugar de dejar el instrumento a un lado, el guía prefirió mantenerlo junto a sus labios y gritar a través de él. En la ronda de preguntas, alguien quiso saber cómo se distinguía el buen jade del malo. La respuesta llegó a gritos a través del imponente instrumento: «Hay que mirarlo y al mirarlo ver calidad».
Jean esperaba que los viajes aéreos a través de China fueran ambiguamente internacionales; pero hasta eso parecía tranquilamente orientalizado. Las azafatas tenían aspecto de colegialas y daba la impresión de que no sabían muy bien qué hacer; mientras aterrizaban en Beijing, advirtió que una de ellas se quedaba todo el tiempo en pie y reía conscientemente cuando el avión tocaba la pista. En las líneas aéreas chinas no servían alcohol. En vez de eso te daban barras de cacahuete crujiente, chocolate, paquetes de caramelos, tazas de té y un recuerdo. En un vuelo les dieron un llavero; en otro, un pequeño libro de direcciones cuyo tamaño sugería que el viajero medio de las líneas aéreas chinas era un misántropo.
En Chengdu se interesó por la vida de uno de los guías locales, un hombre alto y cortés de edad entre los veinte y los sesenta, más o menos. Le respondió con una mezcla de precisión y vaguedad. Volvía de pasar diez años en el campo. Había tenido problemas. Aprendió el inglés solo, utilizando discos y cintas. Cada mañana, antes de desayunar, lleva el abono de las letrinas al vertedero de su barrio. Tienen un hijo. A veces el niño se queda con abuelos. Su esposa es mecánica en garaje. Trabaja en distintos turnos que él, y es bueno porque a él gusta practicar inglés con sus discos y cintas. No bebe en el Banquete por si hay desgracia y no le invitan a unirse al Partido. Quiere de verdad que le inviten a unirse al Partido. Ha tenido problemas pero ahora ya no tiene problemas. Tienes un día libre a la semana, y cinco días más espaciados a lo largo del año, y dos semanas cuando te casas. En esas dos semanas se te permite viajar. Tal vez la gente se divorcia para casarse otra vez y tener más vacaciones. "



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