Trece pasos (fragmento) Mo Yan

Trece pasos (fragmento)

"Los recuerdos del pasado me atosigan, no puedo evitar decirle a la «vaca lechera» de rostro cicatrizado por las lágrimas que tengo frente a mí: «Vaca lechera…, no he muerto…».
Tiembla un instante, la cara hinchada y carmesí —como cuando tiempo después la maquilladora no paraba de contarme lo del color de su flor del granado; ese sentimiento de pena y alegría, de rapto total que ella sentía hacia la flor del granado, sigue hoy día confundiéndome—. De repente me doy cuenta: Fang Fugui ya ha muerto, en el espejo redondo de Tu Xiaoying, Zhang Chiqiu viste un uniforme verde, lleva en la mano un plato redondo con dos muslos de pollo, una alita y un poco de ternera en salsa roja, y está consolando a la viuda de su colega recién fallecido.
—Profesor Zhang, siéntese por favor. —Sin duda ella ha recibido una educación exquisita y, aunque ahora se dedique a despellejar conejos en la fábrica de latas de la escuela, todavía se nota su educación. Como dice el dicho popular: «Un camello muerto de hambre sigue siendo más grande que un caballo»—. Fang Hu, sírvele una taza de té al tío Zhang —dice ella.
No tengo más remedio que dejar ese desgraciado plato redondo y esforzarme para hablar:
—Ella…, la madre de los Qiu, me ha pedido que os traiga a ti y a los niños un poco de comida… Tiene miedo de que lo estéis pasando mal… Vas a enfermar de tanto llorar… Deja que te consuele…
El profesor de Física está atenazado por el dolor, no le salen las palabras, se cubre apresuradamente el rostro con las manos y las lágrimas se le escapan por entre los dedos.
Tu llanto arrastra el de ella, vuestro llanto arrastra el llanto de Fang Hu (¿adónde ha ido Fang Long?). Finalmente es ella quien cesa primero el llanto (ya ha consumido demasiadas lágrimas), se acerca hasta dónde estás (ella se ha acercado a tu lado, todo tu cuerpo puede percibirlo…, el fuerte olor a vaca lechera rusa…, excepto ese rostro cubierto entre las manos).
—Profesor Zhang, dice usted que ha venido a consolarme, y usted mismo se pone a llorar desconsoladamente… —Con un dedo me punza en la frente y dice—: Profesor Zhang, los muertos no pueden resucitar. Ya sé que tenías muy buena relación con el viejo Fang, pero ahora está muerto, así es la vida. Solo espero que te cuides mucho, no hagas como Fugui, que murió de cansancio sobre la tarima… Fugui, Fugui, desde que te casaste conmigo empezaron tus desgracias, me acusaron de ser una espía rusa y me detuvieron, y compartiste conmigo la culpa. Cuando me echaron de la escuela, nos mantuviste a todos con tu solo salario… Nunca pudiste probar ni una gota de Maotai…, ni pudiste comer un plato de ternera asada…, ni suficiente pollo escalfado… Pensaba esperar a que los niños trabajaran para ahorrar dinero y que comieras un plato de ternera asada…, pero ya te has ido…
¿Qué haces llorando todavía con el rostro oculto?
—Hermano Zhang, regresa a casa, no vaya a ser que tu esposa se inquiete —me pide.
Ella vacía el pollo y la ternera de la fuente redonda en el interior de un cuenco, piensa un instante, deja el plato y abre un tarro cerrado que está en un rincón de la pared, mete la mano en el interior y saca tres latas de conejo en salmuera y las coloca en el plato redondo.
—Hermano Zhang, estos son restos de la fábrica, llévatelos y os los coméis hervidos.
No hay razón para que no te marches ya. "



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