Los infinitos (fragmento)John Banville

Los infinitos (fragmento)

"Cuando sacaron su cuerpo del agua había piedras en los bolsillos de su vestido. ¿Cómo podía haber pensado que unas cuantas piedras le darían peso para arrastrarla al fondo? Pero algo se lo había dado.
Aceptó todas las acusaciones de su madre, y se culpó a sí mismo —siempre lo hacen, como si fueran los señores de la vida y la muerte— y sigue culpándose, cuando se acuerda. Las noches son especialmente duras. Da vueltas en la cama, gimiendo y profiriendo imprecaciones, como si lo asaran en una parrilla. No ha amado lo suficiente, eso debe de haber sido. De niño, la lección que aprendió de su madre, tanto a bofetadas como con caricias, fue que el amor son hechos —lo que se hace, no lo que se siente—, pero quizá, piensa él ahora, era una lección falsa y el amor sea algo completamente distinto, algo de lo que él no sabe nada. Lo ve, ese amor, inmóvil en el aire como el paráclito sobre las cabezas de una pareja de Cranach con hojas de parra, derramando sobre ellos la gracia divina en forma de ardientes rayos. ¿Dónde estaba el alma de Adam cuando ese fuego pentecostal caía del cielo?
Y la joven, ahora, la chica de Venecia, Alba, ¿era el fantasma de Dottie, que había vuelto para consolarlo? Puede que así fuera. A veces, el taciturno guardián de las puertas y su policefálico perro permitían que un alma regresara brevemente de los dominios de Plutón, pero no sé si eso ocurrió con ella: yo sólo los conduzco a ese sitio, no los saco de allí, pues Plutón es un dios celoso y guarda fieramente sus espantosos dominios. Sí, lo sé, intenté hacer un favor a Orfeo, cuando él estaba tan abatido, pero fijaos en las consecuencias. Pobre Eurídice, y también pobre Orfeo, que empieza perdiendo a su esposa, luego la pierde por segunda vez, después se pierde a sí mismo y acaba con la cabeza cortada flotando en las reducidas ondas del Hebro, aún cantando. A menudo pienso que a pesar de todos nuestros poderes, o precisamente a causa de ellos, no debería permitírsenos intervenir en los asuntos humanos, considerando las catástrofes en que la mayoría de las veces resultan nuestras intromisiones. "



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