Libro de familia (fragmento)Patrick Modiano

Libro de familia (fragmento)

"Esa noche hubo un ambiente muy animado. Una noche de agosto con aquel olor a pino y a eucalipto. Rollner parecía aliviado por haber rematado la película.
Sacaron una foto de todo el equipo, que espero volver a encontrar. Yo estaba entre Bella y Tellegen. Tellegen bebía como un cosaco. Daba lástima verlo. Bella me cuchicheaba que había perdido el dinero que le había prestado, pero me juraba que me lo devolvería cuando volviera a París. Me daba su número de teléfono: Auteuil 00 08.
Durante la velada, pude llevarme a Rollner a un rincón y le pregunté cuándo estrenarían Captain Van Mers du Sud.
Tenía la mirada turbia. Él también había bebido mucho.
—Pero si no la estrenarán nunca, muchacho… —me dijo, encogiéndose de hombros.
Luego me llevó fuera de la sala donde estábamos todos reunidos. Lo ayudé a subir las escaleras. Se detuvo en el primer descansillo. Me miraba fijamente.
—Dígame, muchacho…, nunca he entendido por qué lo contrataron para hacer este guión. ¿Es usted familia de Stocklin?
—No… no creo —le dije.
Me sonreía y me daba palmaditas en la cabeza con mano paternal.
—De todas formas… Todos somos familia unos de otros… El cine es una gran familia…
Seguimos subiendo las escaleras. Tropezaba en todos los peldaños.
—Esta película es una mierda…
—¿Usted cree? —le dije.
—A mí me importa un carajo. He dicho todo lo que tenía que decir en esta película. TODO.
Arrimaba la cara a la mía.
—Ya sabe…, mi frasecita…
Yo lo sostenía pasillo adelante. Abrí la puerta de su habitación.
—Lo siento por usted, Patrick —me dijo—. Pero yo he dicho todo lo que tenía que decir en esta película. Una simple frase…
De pronto se fue hacia el lavabo, se inclinó y vomitó. Lo esperaba en el hueco de la puerta. Se volvió hacia mí, lívido. Sonreía.
—Disculpe. Estoy fatal. Debería usted regresar con los demás.
Me senté en medio del pasillo, cerca de su puerta, pensando que a lo mejor me necesitaba. Oí el estruendo de un mueble que se caía y el ruido quejumbroso de los resortes de una cama vieja cuando alguien se desploma en ella. Un silencio. Y luego esta frase, apenas inteligible, que Rollner musitaba entre dientes:
—Es posible ser judío y un as de la aviación, caballero. "



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