Hume (fragmento)Alfred Jules Ayer

Hume (fragmento)

"Ningún elemento de la filosofía de Hume ha tenido mayor y más duradera influencia que su teoría de la causalidad. Con frecuencia se la ha atacado y con frecuencia se ha malentendido. No todo malentendido se ha de consignar a la mala voluntad de los críticos de Hume. Hasta cierto punto él mismo le dio pábulo, aunque coincido con F.P. Ramsey, cuya propia teoría, tal como la presenta en uno de los «Last Papers» de The Foundations of Mathematics, es en lo principal pariente de la de Hume, que éste «presupuso en sus lectores más inteligencia de la que despliegan en sus interpretaciones liberales». Argumentaré que, aunque Hume es vulnerable en muchos detalles, en parte por su desencaminada insistencia en retrotraer las ideas a sus orígenes, y en parte por su tendencia a simplificar con exceso los hechos, sus tesis fundamentales no sólo no admiten contestación, sino que merecen por entero convencer.
Lo primero por aclarar es que cuando Hume habla de «la relación de causa y efecto» usa el término en un sentido más amplio y laxo que el ahora habitual. Mientras que nosotros estamos acostumbrados a distinguir entre leyes causales y funcionales, o entre leyes causales y estadísticas, o entre los acontecimientos que se relacionan directamente como causa y efecto y los que se relacionan como efectos de una causa común o gracias a su derivación conjunta de una teoría más global, el uso de Hume admite que cualquier conexión legaliforme entre asuntos de hecho sea tenida por causal. Es verdad que cuando pone la probabilidad en una escala de evidencia en la cual el primer lugar está ocupado por el conocimiento, definido como «la seguridad que surge de la comparación de ideas» y el segundo por la «prueba», donde el resultado de un argumento causal se acepta sin ninguna de las incertidumbres que afectan a la probabilidad (T. 124) pasa a distinguir la probabilidad fundada en el azar de la que surge de causas; pero no hay en ello inconsistencia, pues mantiene «que siempre ha de haber una mezcla de causas entre los azares para que puedan ser el fundamento de un razonamiento» (T. 126), y el hecho mismo de que no tome en cuenta las leyes estadísticas excepto en cuanto probabilidades fundadas en casusas confirma el punto en el que yo estaba insistiendo. Desde luego se puede criticar el uso de Hume, porque favorece la omisión de distinciones importantes, o incluso la adopción de un tratamiento insatisfactorio de la probabilidad, pero veremos que sus defectos no vician el desarrollo de su argumento esencial. "



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