A la deriva (fragmento)Penelope Fitzgerald

A la deriva (fragmento)

"Woodie no estaba de muy buen humor, pues había tenido que dejar el coche en la orilla de Surrey y volver al barco cruzando el puente. Pero la camareta resultaba en verdad acogedora, y la puerta, al cerrarla a sus espaldas, apagó en buena medida las voces del río. Era la única puerta del Dreadnought que podía considerarse en buen estado. Incluso los gritos de las gaviotas, que no cesaban en ningún momento del día, dejaban de oírse allí, y el ruido de las sirenas y las señales sonoras llegaba sólo como un gemido distante. Lo cierto es que a Willis el silencio le resultaba excesivo, aunque esa noche le venía bien, porque tenía invitados.
—¡Que se entere todo el mundo! —exclamó Willis, pensando sin duda en hacer un brindis.
Había abierto varias botellas de Guinness y una lata de Long Life —la bebida de las damas— en atención a la señora Woodie. Pero estaba contrariado porque no tenía vasos.
—Bajo ningún concepto puedo consentir que Janet beba en vaso —exclamó Maurice, que siempre encontraba la frase oportuna. Explicó que aquella cerveza la hacían los daneses, un pueblo de antiguos navegantes, y que había que beberla directamente de la lata para que las burbujas llegaran de inmediato al estómago y contrarrestaran el mareo producido por el balanceo del barco. Para sorpresa de Woodie, Janet se echó a reír.
—Nunca me habías contado que hubiera tanta animación en los barcos —dijo. Woodie se esforzó por sumarse a la alegría general. ¿Por qué diablos tendría que haber menos animación en un barco que en una caravana? Era la primera vez que veía a Janet beber directamente de una lata. Pero no debía olvidar que aquélla era una ocasión muy especial para el viejo Willis, que debía de rondar los sesenta y cinco y en cualquier momento podía sufrir un duro revés. "



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