El campeón del mundo (fragmento)Herbert Achternbusch

El campeón del mundo (fragmento)

"Hitler: Señora, lo que tenemos ante nosotros es una imagen realmente hermosa, un bosquejo de los arcanos más profundos del alma humana se alzará ante nuestros ojos. Es necesario, por tanto, que no mire hacia otro lado. No debe hacerlo.
Abuela: Por lo que yo sé, sólo se le pedía ser compasivo: un gesto tan simple como limpiar una taza de café.
Luise: Pero Mama, tú no puedes hablarle así al Santo de los Santos, al Führer, no te lo permitirán.
Abuela: ¿Y debería huir? No consentiré que se siente en ninguna silla tapizada ni en mi cama, tampoco en la de Herbert. Aquí está, con el uniforme que lleva a todas partes. ¿No podría yo llevar algo así? Muéstrale el horno para que al menos pueda imaginar que sólo a través de él podemos sentirnos templados. De hecho, no debería estremecerme porque ella lleve uniforme. ¿Es ése algún tipo de perfume? Herbert también solía llevar. Ahora incluso Hitler está harto de gallinas y escarabajos. El otro día tenía un collar engarzado con piezas humanas, lo dijo a sangre fría. ¿Quién se siente realmente distendido ante la ausencia de Hitler?
Luise: Oh mi Hitler, mi dulce Hitler. Eructa. Tu vientre descansa mal sobre mis hombros.
Hitler: Álzate un poco más y te golpearé en el tafanario impelido por el enardecimiento que retumba en mi cuerpo. Nunca me había sentido tan ahíto. "



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