Pueblos expuestos, pueblos figurantes (fragmento)Georges Didi-Huberman

Pueblos expuestos, pueblos figurantes (fragmento)

"Bajo un cielo casi blanco. Es en alguna parte de China, nunca sabremos con exactitud dónde: lugar dado sin nombre. Es un paisaje de ruinas bajo la nieve. Hay una casita abandonada, algunos lienzos de paredes derrumbadas, árboles que parecen muertos, la vegetación helada. Ni un ruido, ni un alma viviente. A primera vista, no será aquí donde los pueblos vayan a aparecer. Y sin embargo, resulta que, de improviso, aparece un hombre, un solo hombre. Pero no sale de la casita, no surge de atrás de las ruinas o en el camino nevado, no. Sale de un agujero, sale de la tierra misma. Aparece desde el fondo de una anfractuosidad, una abertura disimulada con trapos miserables, toda una mezcolanza de telas recuperadas, sacos de dormir y sábanas raídas (figuras 48 y 49). Es el hombre sin nombre del filme epónimo de Wan Bing.
El "hombre sin nombre" tiene un nombre, por supuesto. Como el mundo. Ha tenido padres, viene de alguna parte, pero se presentará aquí como un hombre sin historia, un hombre sin pasado. No tiene nada que contar a sus semejantes, acaso por una elección inicial -¿por eso vive en medio de esas ruinas, de esa nada?- o bien porque, demasiado ocupado por su propia supervivencia de cada día, tiene algo mejor que hacer. En su filme, Wang Bing habrá de respetar hasta el final ese silencio -ese silencio que no es vacuidad existencial sino trabajo de cada instante-, de modo que El hombre sin nombre se despliega a lo largo de más de una hora y media sin que se pronuncie y menos aún se intercambie una sola palabra (algunas masculladas en uno o dos momentos, y que nadie entenderá). El hombre no dice su nombre y Wang Bing no se lo pregunta. Pero ambos se han puesto tácitamente de acuerdo en que esa falta de nominación no despoja a nadie de su honor de ser humano. "



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