Pesadilla número tres (fragmento)Stephen Vincent Benét

Pesadilla número tres (fragmento)

"Esperábamos todo, excepto una rebelión
Y casi me sorprendí cuando comenzaron a pensar…
Pero eso ya no tiene importancia.
Escuché a tipos que decían
Han debido planearlo desde hace años, y quizá lo hicieron.
Al mirar hacia atrás, es posible descubrir pequeños incidentes aquí y allá,
Como la mezcladora de concreto de Jersey que se tragó al peón,
O la prensa rotativa que imprimió: “¡Viva la libertad!”
En una hoja a tres colores sobre el senador Sloop,
Precisamente mientras pronunciaba un discurso. Lo raro en ese caso
Era, ¿cómo pudo subir las escaleras? Pero estaba arriba,
Murmurando y lanzando chasquidos en la Cámara del Senado.
Tuvieron que derribar la pared para sacarla
Y el grupo de demolición declaró que sonreía.
Eran sólo las mejores
Máquinas, por supuesto, las máquinas superhumanas,
Las que habíamos construido para que fueran mejor que la carne y los huesos,
Pero los automóviles participaban también, por supuesto…
y nos perseguían
Como a conejos a través de las calles atestadas de ese Lunes Sangriento.
Los autobuses de Madison Avenue dirigían el asalto.
Los autobuses eran bastante terribles, pero no olvidaré
El ruido de cristales rotos, cuando el Duesenberg abandonó el salón de exposiciones
Y tomó a tres corredores de bolsa en las escaleras del Club Racket
Ni el prolongado resonar de los cláxones cuando veían a algún hombre corriendo
Cuando los veían buscando agujeros en el suelo firme…


Supongo que estaban cansados de llevar a la gente
De ser detenidos y puestos en marcha por pigmeos con fines idiotas
De recibir cenizas de cigarrillos baratos y barras de chocolate de mala calidad
De coleccionar monedas y ondular cabellos color platino
Y de dejar que seis millones de personas vivieran en una ciudad.
Creo que fue eso, que se cansaron de nosotros
Y del olor de las manos humanas.
Pero fue sorprendente
El tener que trepar dieciséis tramos de escalera hasta la oficina de Art Zuckow
(Nadie tomaba los ascensores dos veces)
Y encontrarlo estrangulado en un nido de cables de teléfono,
Como tentáculos de pulpos agitándose sobre su cabeza,
Y una especie de zumbido suave que llenaba la habitación…
¿Comerán?… Había rojo… Pero no me quedé a observar.
Todavía no sé cómo pude llegar hasta el tejado a tiempo.
Y todo está solitario aquí arriba, en el tejado.
Durante cierto tiempo. Pensé que
Aquel limpiador de ventanas iba a salvarse, para hacerme compañía.
Pero lo cazaron, con su propia polea, en el piso dieciséis.
Y lo hicieron entrar, de un tirón.
En realidad, cooperan entre ellos. Bueno, nosotros se lo enseñamos
Y es bastante justo, supongo. Verán, nosotros las construimos.
Les enseñamos a pensar por sí solas
Era algo que debía ocurrir. ¿Comprenden que tenía que pasar?
Y no sería tan malo en el campo. Odiaba pensar
En las segadoras, corriendo salvajemente por los campos de Kansas.
Y los aviones de transporte como halcones en un corral de pollos,
Pero los caballos podrían ayudar. Podríamos hacer un trato con ellos.
Al menos, se tenían más probabilidades de salvarse allí afuera
Además, nos necesitaban también.
Tienen que comprender que en cuanto se calmen
Necesitarán gasolina y repuestos y ajustes y afinaciones.
¿Esclavos? Bueno, en cierto modo, saben, ya éramos esclavos antes.
No habrá en verdad tanta diferencia; honestamente, no lo habrá
(Me agradaría no haber mirado al salón de belleza
Y no haber visto lo que ocurría allí.
Pero son máquinas femeninas y bastante nerviosas.)
Oh, ya nos pondremos de acuerdo. Lo arreglaremos. Llegaremos a un compromiso.
No tendría sentido acabar con toda la raza humana.
Porque, apuesto que si fuera hasta mi viejo Plymouth ahora
(Por supuesto, hay que hacerlo con tacto)
Y le dijera: “Escucha, ¿quién te compró el hermoso claxon francés?”
No me entregaría a esos automóviles de la policía;
Al menos, no creo que lo haría.
Oh, llegaremos a un acuerdo.
No será muy grande la diferencia, de veras, no lo será.
Voy a bajar dentro de un minuto, para ver qué me ocurre…
Soy un buen estadounidense y siempre los amé…
Excepto por un pequeño detalle que me molesta
Y es la proposición de los alimentos. Porque, vean,
La mezcladora de concreto pudo cometer un error
Y parece ser simplemente una broma pesada
Pero, si llega a gustarles el sabor…, pues... "



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