La patrona (fragmento)Roald Dahl

La patrona (fragmento)

"Billy se detuvo. Se acercó un poco. Unas cortinas verdes (una especie de tejido como aterciopelado) pendían a ambos lados de la ventana. Junto a ellas, las ramas de sauce quedaban maravillosas. Aproximándose ahora hasta los mismos cristales, Billy echó una ojeada al interior. Lo primero que distinguió fue el alegre fuego que ardía en la chimenea. En la alfombra, delante del hogar, un bonito y pequeño perro salchicha dormía hecho un ovillo, con el hocico prieto contra el vientre. La estancia, por lo que le permitía apreciar la penumbra, estaba llena de muebles de agradable aspecto: un piano de media cola, un amplio sofá y varios butacones macizos. En una esquina, en su jaula, pudo ver un loro grande. En lugares como aquél, la presencia de animales era siempre un buen indicio, se dijo Billy; y le pareció que la casa en conjunto debía de resultar un alojamiento harto aceptable. Y a buen seguro más cómodo que La Campana y el Dragón.
Una taberna, por otra parte, resultaría más simpática que una pensión: por la noche habría cerveza y juego de dardos y cantidad de gente con quien conversar; y además era probable que el hospedaje fuese allí mucho más barato. En otra ocasión había parado un par de noches en una taberna, y le gustó. En casas de huéspedes, en cambio, no se había alojado nunca, y, para ser del todo sincero, le asustaban una pizca. Su propio título le evocaba imágenes de aguados guisos de repollo, patronas rapaces y un fuerte olor a arenques ahumados en el cuarto de estar. "



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