Gran Sol (fragmento)Ignacio Aldecoa

Gran Sol (fragmento)

"La maniobra tuvo dificultades. Los barcos comenzaron a navegar lentamente hacia el norte. Paulino preguntó a Simón Orozco:
—¿Adónde?
—Bantry, si llegamos —respondió el patrón de pesca, preocupado.
Estaba anocheciendo. Una lluvia fina, mansa, chispeada, colaboraba con las primeras tinieblas entenebreciendo la mar.
Macario Martín aplastó una mosca con el pie contra el techo del guardacalor.
—Ésta era la última —dijo—. Ahora estamos de verdad en la mar. Matao el último bicho de la tierra.
José Afá sonrió.
—No cuentas contigo, Macario, ni con las pulgas.
—Somos bichos de a bordo —contestó Macario Martín—. Ahora estamos solos.
La boza de cadena sonaba en la tapa de regala, en la popa. Su sonido ácido penetraba en el rancho. Afá estaba de pie, con los brazos tendidos a las literas de los costados.
—Esto no me gusta, Macario, esto no me gusta.
—Al aumentar la mar, el cable no resistirá.
—Hace tres años se perdió una pareja de Vigo en La Chapelle. Atoaban hacia Francia, con mala mar. Se rompió el cable. El barco que daba remolque se fue de proa, se clavó en la mar. El otro resistió al garete, aunque la mar se le había llevado cuatro hombres. Cuando los recogieron, creo que no había ni guardacalor.
—¡Qué esperanzas! —dijo Macario.
Domingo Ventura asomó por el rancho.
—No puedo estar solo —se disculpó— en estos trances; me pone nervioso estar solo.
Macario Martín señaló hacia abajo con el dedo de su mano derecha.
—Échate en la litera de Manolo, pero no se la mees.
Domingo Ventura obedeció. El contramaestre siguió hablando de naufragios.
—Esta noche debiéramos habernos quedado al garete. Atoar con esta mar… El patrón lo hace para perder los menos días que pueda. La pesca, la pesca, y nada más que la pesca. Si ocurre algo, ¿qué? La gratificación a las viudas debe de ser de risa. El seguro es peor, mucho peor. Cuando se fue a pique…
—¡Qué esperanzas, José! —dijo Macario.
En el puente, Simón Orozco dijo a Paulino Castro:
—Comunica, si puedes, con alguna pareja cercana y avisa que vamos dando remolque, que estén al tanto por lo que pueda ocurrir.
—Bien.
—Nos va a costar llegar a Bantry.
El Uro y el Aril navegaban por el norte del banco. Había aumentado la lluvia y la noche era una masa negra y apretada. Las luces de los dos barcos hacían un firmamento enano, un firmamento al revés, un firmamento inarmónico. "



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