Los Parientes (fragmento)Pearl S. Buck

Los Parientes (fragmento)

"El dinero se había convertido en una broma, y sin embargo, las compras tenían que hacerse en aquel papel, así que con los bolsillos atestados con rollos de billetes se fueron al mercado de flores. Young Wang los seguía para traer a casa las flores. Imperceptiblemente habían ido perdiendo sus costumbres americanas, de manera que cedieron a la determinación de Young Wang de no permitir que los miembros de la casa de su amo fueran vistos en lugares públicos, llevando ninguna carga, por más agradable que fuese.
Todos estuvieron conformes después en que había algo peculiar aquel día. El aire estaba tan tranquilo y despejado que casi parecía sólido. La gente se notaba favorecida por él; las caras parecían esculpidas y los ojos estaban más brillantes. Hermosas sobre todo las caras de los ancianos, porque cada arruga parecía trazada con intención. Como no había el menor soplo de viento, las ropas que llevaba la gente caían en serenos pliegues; los colores, aun los azules desvaídos y el rojo, eran firmes y ricos, y la carne humana parecía morena y cálida. Las sonrisas y los dientes blancos, los sonidos de las voces y de los instrumentos musicales, todo tenía especial relieve en la silente atmósfera magnética.
Cuando James llevó a sus hermanos y a Chen a la gran plaza donde se celebraba el mercado, la escena le impresionó con toda la fuerza de un magnífico espectáculo. En el fondo se levantaba un sublime palacio; su pesado tejado de azulejos de porcelana azul se recortaba en el claro cielo. Había arces plantados a cada lado de él desde hacía siglos, y ahora en otoño estaban dorados y rojos. Como no había viento no se desprendían las hojas, pero de vez en cuando, con la madurez de la estación, se soltaba una hoja de la rama madre y caía lentamente al suelo. Los niños jugaban con ellas. Estaban ebrios de felicidad, aunque eran hijos de pobres y tenían las ropas destrozadas. Algunos chicos se habían quitado las camisas y los suaves cuerpos morenos brillaban de sudor. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com