La gran marcha (fragmento)E.L. Doctorow

La gran marcha (fragmento)

"A diferencia de la mayoría de los soldados y los oficiales de Sherman, Kilpatrick no albergaba especial animadversión hacia el estado de Carolina del Sur. Combatía con una impunidad endemoniada dondequiera que estuviese. Era un estratega temerario y desde el principio de la guerra se había granjeado fama de loco peligroso, con un índice de bajas en sus filas muy superior al de los demás generales. A sus espaldas lo llamaban Kil Kavalry, Mata Caballerías. Sin embargo, este oficial un tanto contrahecho y de baja estatura poseía algo de la audacia carismática del guerrero clásico. Los hombres lo seguían casi a su pesar, y las mujeres lo encontraban irresistible. Unos pocos centímetros menos y habría tenido las proporciones de un enano, con el torso ancho y la espalda encorvada. Cuando cabalgaba, parecía a punto de perder el equilibrio y de caer de la silla. Era una especie de dandi incluso en campaña, tal vez para compensar sus formas poco agraciadas y sus rasgos faciales toscos, claro reflejo de su naturaleza combativa. Los ojos, muy separados, no expresaban la sensibilidad de un hombre considerado; la nariz, aguileña y carnosa, apuntaba hacia la boca ancha de un sensualista, todo ello encuadrado por unas patillas pelirrojas ralas y un sombrero de ala ancha que llevaba ladeado con desenfado.
Distaba de ser el tipo de oficial al que respetaría el comandante Morrison, quien llegó a su campamento esa tarde con un despacho del general Sherman exigiendo su presencia. Sin ceremonias, Kilpatrick le arrancó a Morrison la nota de la mano y poco después él y su guardia personal de seis jinetes partieron a medio galope.
Normalmente, en una situación así, Morrison habría esperado que lo invitaran a acompañarlos. Pero tan cansado estaba que no lo tomó a ofensa. De hecho, se sentía mal. Cuando descabalgó para presentarse, por poco le fallaron las piernas. En cualquier caso, ya conocía las órdenes para Kilpatrick: Sherman marchaba hacia el norte, ambas alas ya reunidas, con destino a Columbia. Kilpatrick tenía que partir hacia el sur, en dirección a Augusta, a modo de vanguardia. "



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