Hermann Hesse, el autor y su obra (fragmento)Josep María Carandell

Hermann Hesse, el autor y su obra (fragmento)

"La reacción de Hesse frente a los acontecimientos no había sido precipitada ni instintiva. Veía aproximarse la gran hecatombe y había meditado sobre ella. La novela Knulp, escrita antes de la guerra, aunque publicada en 1915, demuestra hasta qué punto Hesse había elegido un camino independiente a los de su generación, y preveía el derrumbamiento del orden europeo imperante. Knulp es la historia de otro vagabundo, más próximo aún que Peter Camenzind a la tradición romántica. Una de las obras más características del romanticismo alemán es la novela corta de Eichendorff, De la vida de un tunante —el Taugenichts—, en la que revive románticamente las aventuras de un vagabundo de fines de la Edad Media, con sus amoríos y sus canciones. El Taugenichts resucita en este Knulp hessiano, ambos individualistas y marginales, cantores de la naturaleza y enamoradizos, poetas y sensibles. Hesse recupera, con esta historia, el tono que había perdido con Gertrud y Rosshalde. Knulp es el solitario que sin palabras encuentra la manera de hablar y de comunicar sus sentimientos a los lectores. El vagabundo no logra integrarse en el mundo de los trabajos y diversiones de la sociedad; es un niño soñador, amable, casi femenino; pero que oculta en su interior a un apátrida, un hombre que no encuentra en parte alguna su lugar, que no puede tener familia e hijos, que fracasa en el amor a las mujeres. Como en Gertrud y Rosshalde también se trata aquí de la oposición entre la vida en sociedad y la vida del artista, o dicho abreviadamente, entre vida y arte. Pero en esta obra queda aún más patente que en las anteriores su ruptura con el mundo burgués, aunque siempre añore la seguridad del hogar burgués, de la «casa del padre» según la parábola evangélica. Es el que quiere regresar y no puede, el que busca amor y no lo encuentra, el que alegra a los demás pero sólo recibe, a cambio, desprecio, el que ayuda y no sabe ayudarse a sí mismo. Es como un modernizado «caballero de la carreta», el Lanzarote artista que siendo un héroe es tratado como un antihéroe, como un fracasado, como un paria. Pero, una vez más, es el hombre que no quiere alcanzar el paraíso como hace la gente burguesa de orden —ocultando el infierno que llevan dentro y siguiendo solamente las normas del bien—, sino que una y otra vez se abisma en su parte oculta y demoníaca. Gracias a esta experiencia pudo Hesse hacer un llamamiento a los alemanes en particular y a los europeos en general para que depusieran las armas, porque él había recorrido el camino de la guerra en su interior y sabía que por encima de ella está la paz; mientras, la mayoría de sus contemporáneos hallaron equivocadamente en la guerra una realización de sus aspiraciones, la consideraron como un fin en sí misma. El filósofo Max Scheler veía en la guerra una demostración del espíritu europeo. Poco después, mediada la guerra, uno tras otro, los intelectuales alemanes se irían pasando a las posturas de Hesse, al comprender que aquella guerra no era el aura del heroísmo de un país, sino la destrucción del espíritu y de toda vida.
Hesse dedicó sus energías, durante la guerra, a la ayuda a los presos alemanes en los campos de concentración franceses y británicos. Su ayuda, enmarcada en parte en la embajada alemana en Berna y en parte por cuenta propia, fue eminentemente espiritual. Consistía en el envío de libros a los presos, o de revistas y folletos a ellos destinados, de los cuales era él mismo coeditor, y publicó una serie de pequeños volúmenes con narraciones de los hermanos Mann, de Keller y propias, que enviaba gratuitamente a los campos de concentración. Se trataba de una ayuda humanitaria y también política: Hesse esperaba que el final de la guerra, con el hundimiento de Alemania, supondría el triunfo de las fuerzas más progresivas de este país, así como el surgimiento de un comercio hasta entonces desconocido entre todas las corrientes espirituales europeas. En todo momento Hesse intentó combinar sus obligaciones como ciudadano alemán con sus ideales antimilitaristas, antinacionalistas y en favor de la paz y de la amistad entre los pueblos. "



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