La caída del imán (fragmento)Nawal el Saadawi

La caída del imán (fragmento)

"Y entonces todos se tragaron las palabras, el humo y la saliva con el aire y, lanzando miradas de cautela a la puerta del Departamento de Seguridad, quedaron en profundo silencio, echados en el suelo, apoyando el cuerpo en los codos que, a medida que pasaban los días, iban abriendo un hoyo en la tierra. Una columna de hormigas se acercaba lentamente hacia el hoyo, mal guiadas por su reina, porque, por el color, los codos parecían formar parte de la tierra en la que se hincaban. Pero, al descubrir en el último momento que el codo podía moverse y aplastarlas, la reina modificó la dirección y rodeó la punta del codo que descansaba en el hoyo. Entonces la fila de hormigas describió un semicírculo perfecto, después del cual enderezó el rumbo en su lento avance.
Las oscuras pupilas de los hombres seguían atentamente las lentas columnas de hormigas que avanzaban como un ejército. Los hombres daban palmadas de asombro, como si contemplaran algo extraordinario y sorbían el aire ruidosamente, para expresar la estupefacción que se había apoderado de ellos. ¡Un ejército de hormigas, conducido por una reina, una hembra! Sin duda, ésta era la razón por la que Dios había condenado a las hormigas a arrastrarse sobre el vientre. Se besaban la palma y el dorso de la mano en señal de gratitud a Alá por no haberles hecho hormigas, a pesar de que ellos nunca habían sido capaces de avanzar en línea recta, ni aun bajo la amenaza del bastón que sostenía el guardia, y a pesar de que su jefe era hombre y no mujer. Estornudaban y tosían, ponían amasijos de hebras de tabaco cuidadosamente bajo el embudo de la pipa y trasladaban el peso del cuerpo de un codo al otro. En sus oídos resonaban los estallidos de los cohetes, las aclamaciones de la multitud y los cantos patrióticos, que les recordaban que debían celebrar la Fiesta del Sacrificio y el Día de la Victoria a un mismo tiempo. "



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