El reñidero (fragmento)Sergio de Cecco

El reñidero (fragmento)

"TERESA.— ¿No venís, Elena? Va a traer a su hermano que te quiere conocer. Si no te hacés de relaciones, no sé quién va a bailar con vos en la kermesse del domingo... (Pausa.) ¡Don Pancho, dígale que venga! Tía estará con nosotros... Trabajo me costó convencerla, que si no, mamá no me dejaba salir.
PADRE.— (A Elena.) Valdrá más que cumplas lo prometido.
ELENA — No quiero ir, no quiero ir mientras vos estés toda­vía aquí.
PADRE.— Hace tu voluntá.
ELENA.— (A Teresa.) Voy a tejerle una bufanda. ¿Te va a gustar el color azul, papá?
TERESA.— (Al Padre.) Si se pasa tejiendo bufandas nadie va a sacarla a bailar. ¡Se hace desear, creen que es altanera!
PADRE.— Déjese de pamplinas, y vaya a esperarla a la pla­za, que mi hija sabrá lo que hace.
TERESA.— ¡No tardes, Elena!
(Teresa sale casi corriendo. Padre interrumpe su trabajo y la observa salir.)
PADRE.— ¡Si será chiflada! ¡Querer compararse con vos, que sos la flor del barrio!
ELENA.— (Ríe.) ¡Delira por casarse la pobrecita! ¡No tiene otra idea en la cabeza! ¡Y qué festejante! ¡Estirado como cuello de pavo!
(Elena y Padre ríen juntos. Padre la toma en brazos.)
PADRE.— En cambio, mi paloma va a tener lo mejor que haiga.
ELENA.— Ya lo tengo todo con mi padre.
PADRE.— Anteayer, el diputao, supo decir en público: "Con Morales en Palermo ganamos la parroquia con los ojos vendaos. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com