La Torre del Orbe (fragmento)Pedro Rosete

La Torre del Orbe (fragmento)

"Niq. Tened la atrevida lengua, si no quereis que indignada, escarcimiento a descorteses, os fulminen mis palabras. Mal à la Infanta Niquea, claro espejo de Bretaña, conoceis: viven los Cielos, que entre estos brazos os haga más atomos, que del Sol à razimos se desatan. Si Florisbella os ha dicho tal falsedad, es ingrata à mi fè, que ni es conozco, ni es razon que os satisfaga. Mas yo del atrevimiento, yo de la aleve arrogancia llamaré, porque os castigue, á quien he entregado el alma. Griego Amadis, dueño mío.
Sale Amadis.
Ama. El bruto bolò sin alas, à què buen tiempo he llegado, pues que Niquea me llama: Señora, ¿què me quereis?
Niq. Que mireis quien os agravia, solo os dexo el agressor, tomad en èl la vengança.
Prin. Engañòme Florisbella, Ay, vendiòme como villana, corrido quedo.
Ama. Ya estoy a solas en esta quadra con el Principe, es bizarro, y de persona gallarda. Bien pudiera de sus partes presumir mas confiança, sin valerse de las mias.
Prin. ¿A quando, fortuna, aguardas? Ay, ¿à quando, desdicha, esperas? pero Amadis á batalla se dispone, ya desseo de mis zelos la vengança.
Ama. ¿Leonisel, bien me conoces?
Prin. Bien sé que Amadis te llaman de Grecia, y que à todo el mundo assomaras con tus hazañas.
Ama. Pues que lo sabes, no quiero matarte con mis palabras, debeme la vida en tanto que te la quita mi espada. Y pues la razon no ignoras que me mueve de la Infanta, saca ese valiente azero, que tu vil accion infama. Y pongo por condicion, que el vencido en esta quadra, si queda vivo, se ampare de la merced ò de la gracia del que le venciere.
Prin. Admito, sin revocar tu demanda en ella la condicion, y assi mismo la batalla. Ya mi espada te amedrenta.
Saca la espada.
Ama. ¿Ver quiero con esta airada? Si de mi valor ahora, como en el jardin te escapas.
Acuchillandose, dizen.
Prin. Peleas monte animado.
Ama. Riñes montaña viviente.
Prin. ¡Gran esfuerço!
Ama. ¡Gran valor!
Dale Amadis un golpe en la espada al Principe, y caesele.
Prin. Mas (ò fortuna) la espada me has derribado, detente, no me mates.
Ama. Ya á mis plantas estés, y la condicion te intimo por tu desgracia. "



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