Viaje alrededor del criollismo (fragmento)Lautaro Yankas

Viaje alrededor del criollismo (fragmento)

"Mientras Augusto d´Halmar polariza esta faena de horizontes alados, personifica la devoción del paisaje todavía virgen quien habría de ser ungido maestro del naturalismo vernáculo: Mariano Latorre. La palabra criollismo empieza a ser repetida en los periódicos y revistas y salta desde la página erudita al corrillo profano. El pije, el arribista, empiezan a manosearla; aún hoy en día no la dejan de mano para señalar con ello lo rústico, lo palurdo, lo grosero. Si al principio el costumbrismo rural fue determinado como inspirador del criollismo, el concepto se extendió luego a lo grosero y plebeyo de la ciudad. "El criollismo con todos sus defectos -dice Ricardo Latcham- es un fruto espontáneo de la tierra chilena. Por eso, aunque le quede mucho de lo residual del realismo y del naturalismo, en sus obras más singulares no trasciende a artificio retórico ni a simiesco diletantismo". El criollismo descubrió un mundo intocado por los escritores chilenos del siglo XIX: el paisaje rural que pintó admirablemente el Padre Alonso de Ovalle en su Histórica relación del Reino de Chile. También ensanchó, y esto a menudo se olvida, el campo de visión de la novela de ciudad, haciéndola más recia, auténtica y humana...". Pero como veremos más adelante, el criollismo literario, afincándose en la etimología del vocablo, no podía caber en la estrecha acepción que deseaban asignarle algunos pseudointelectuales. Ya el mismo Latcham anuncia su significado y trascendencia cuando expresa en el estudio ya mencionado: "Ese criollismo tuvo limitaciones de técnica, de espacio y de tiempo histórico. No pudo penetrar, sino superficialmente, en la denominada clase alta o aristocrática, que sigue interesando poco a nuestros escritores". Y anota más adelante: "El criollismo de Prado era más complejo. Tenía un contenido espiritual y una filosofía de las cosas". En Flores de cardo asimiló el simbolismo europeo, pero con imágenes bien chilenas y una sencillez de agua de manadero". "La poesía también se saturó de naturalismo en un instante en que el modernismo avanzó por senderos paralelos al de este movimiento literario. Pezoa Véliz, Dublé Urrutia, Samuel Lillo en su primera etapa, y Víctor Domingo Silva pagaron su contribución en moneda de criollismo lírico a esta poderosa escuela". Como bien lo anota Mariano Latorre, Dublé Urrutia es uno de los precursores del criollismo lírico y el "renovador del viejo tema indígena, falseado por el romanticismo". Lillo encontró el tono épico en sus cantos de la tierra y del hombre nativo; Pezoa Véliz creó un registro lírico imperecedero en sus poemas del pueblo en que el modernismo se densifica e insurge sobre la vida azarosa del hombre. Un movimiento tan cargado de potencias y de luz, no será deshecho, ni siquiera alterado por los ataques del preciosismo imitativo o por los gritos de los hiperestésicos. La creación literaria es una expresión biológica en que la naturaleza física y el hombre se confunden. El ambiente -campo, ciudad- con presencia y gravitación diversas, dará el clima de la novela, el cuento, el poema. Si tal gravitación es ineludible para el más individualista y subjetivo de los poetas, asimismo resulta evidente la evolución, derivación y diversificación general de sus características, virtudes y defectos. Si el hombre es naturaleza, la naturaleza camina sobre la imagen del hombre y el tiempo le da su dimensión. El criollismo, forma integral de naturalismo nativista, de animismo, de nacionalismo ideal, alcanza facetas siempre más puras sin que por ello deba renegar de su esencia. Es una fuerza natural, nacida de fuentes duras y violentas, dispuesta para el triunfo, y que ha sido depurada por las nuevas generaciones. La crítica contra la vieja fórmula hoy no tiene razón de ser, pues aquélla ha cedido su propia naturaleza, ha sido absorbida por los audaces renuevos que disparan sus antenas sin abandonar sus raíces terrestres. Lógicamente, en Asia, África o la originaria Europa, la naturaleza fue el héroe de la creación literaria. "


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