Orientales 4: Una historia política del Uruguay. De 1972 a 1985 (fragmento)Lincoln Maiztegui

Orientales 4: Una historia política del Uruguay. De 1972 a 1985 (fragmento)

"Desde filas blancas los anatemas fueron terribles, y con el andar del tiempo lo han seguido siendo. “Pacto de la Morcilla”, lo llamó Oscar Cacho López Balestra, porque “fue hecho con la sangre del pueblo”. Carlos Pita, que más tarde se sumaría al Frente Amplio, expresó que “el Partido deberá optar por el voto en blanco o la concurrencia para promover la inmediata derogación del acuerdo”. Y Guillermo García Costa: “Los blancos no irán a la elección si ello supone necesariamente dar consentimiento expreso a los términos del Acto Institucional 19. Si para votar se necesita aprobar el pacto cívico-militar, no votamos”. Más tarde, agregaría: “Frente a unas Fuerzas Armadas que era evidente que se retiraban del poder, había simplemente que tener la fuerza de espíritu de plantarse y decir: «No señores, se cumplen todas las disposiciones constitucionales y democráticas». Wilson, desde la cárcel, afirmó que “cuando entramos a decidir nuestra posición sobre el pacto Medina-Sanguinetti, los argumentos decisivos ya no son simplemente los que nos llevaron a no acudir a la COMASPO y al Club Naval. El pacto compromete y muy gravemente todo el futuro democrático del país [...]. Hoy, como siempre, tenemos que honrar la vieja divisa de Defensores de las Leyes junto a la inmensa mayoría de los orientales. Hay que decirlo –decirlo ya–, con nosotros no va. No va con el país. ¡Que lo sepan!”.
La única voz discrepante de cierta importancia, entre los blancos opositores, fue la de Dardo Ortiz: “Se obtuvo un acuerdo aceptable, que tiene las características de ser provisorio, para posibilitar que a fines del año próximo se convierta en definitivo lo que el pueblo quiere”.
Que los nacionalistas de entonces, a quienes se ponía en la difícil disyuntiva de abstenerse en las primeras elecciones que el país viviría en trece años, o concurrir a las mismas con quien era su líder y su candidato inhabilitado y preso, hayan expresado esas opiniones, es completamente comprensible. Lo es menos que, un cuarto de siglo después de aquellos hechos, se sigan empleando con relación al Pacto del Club Naval adjetivos como “infame”, “inicuo”, “ignominioso” y similares. En el 2003 el Dr. Luis Alberto Lacalle, en un acto dedicado a la memoria de Wilson, lo calificó como “el más grande baldón de la historia contemporánea de la Nación”, y agregó: “En alta y clara voz, digamos que el Frente Amplio, el Partido Colorado y –no voy a decir el Ejército, porque las instituciones no llevan culpa– y los mandos de entonces, pactaron para que Wilson no fuera presidente de la República. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com