Diálogos sobre la religión natural (fragmento)David Hume

Diálogos sobre la religión natural (fragmento)

"-¡Hasta el argumento más absurdo, en manos de un hombre habilidoso y con ingenio, puede adquirir un aire de probabilidad! —replicó Cleantes—. ¿No te das cuenta, Filón, de que fue necesario que Copérnico y sus primeros discípulos probaran la semejanza entre la materia terrena y la celeste porque varios filósofos, cegados por los viejos sistemas y guiados por algunas apariencias sensibles habían negado esta semejanza? Pero en modo alguno es necesario que los teístas prueben la semejanza que hay entre las obras de la naturaleza y las del arte, pues tal semejanza es innegable y clara de por sí. Una materia igual exige una forma similar: ¿qué más puede requerirse para mostrar que existe una analogía entre sus causas, y confirmar que el origen de todas las cosas proviene de una intención y propósito divinos? Tus objeciones, debo decirte sin más circunloquios, no tienen mayor peso que las abstrusas y vanas cavilaciones de esos filósofos que niegan el movimiento, y han de ser refutadas de la misma manera: con ejemplos e ilustraciones, en vez de con serios argumentos y filosofía.
Suponte, por tanto, que se oyera en las nubes una voz articulada, mucho más fuerte y melodiosa de la que cualquier arte humano pudiese alcanzar jamás; suponte que esta voz se extendiera en un mismo instante a todas las naciones y hablara a cada nación en su propio lenguaje y dialecto; suponte que las palabras pronunciadas no sólo contuvieran un sentido y significado cabales, sino que también impartieran una enseñanza por completo digna de un Ser benevolente, superior al género humano: ¿Podrías dudar un momento en lo que respecta a la causa de esa voz? ¿No la adscribirías inmediatamente a algún designio o propósito? "



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