Maquiavelo (fragmento)Marcel Brion

Maquiavelo (fragmento)

"Las hostilidades ya habían comenzado. Maquiavelo se reunió con el Papa en su campamento de Civita Castellana, el mismo día en que éste había entrado en campaña con su ejército. ¡Y qué gran ejército! Cuatrocientos caballeros, los suizos de la guardia, los estradiotes de Nápoles, cuatrocientos lanceros franceses e infantes; según Julio II, «mi escarcela llena». La guerra comenzaba bien. Los venecianos, intimidados, prometieron su apoyo si les dejaban Faenza y Rimini, pero el Papa se rió de sus enviados: tomaría lo que quisiese.
Perugia era una ciudad poderosa, muy bien defendida por su situación natural, asentada sobre una especie de acrópolis con bellas fortificaciones. Baglioni, otras veces capaz de resistir con éxito y utilizar los asaltos del enemigo, se asustó ante el extraordinario espectáculo que ofrecía aquel papa de sesenta y cinco años que se ponía al frente de su ejército. ¿O es que aquel hijo obediente y sumiso a la Iglesia no se atrevió a tomar las armas contra el Soberano Pontífice?
Semejantes escrúpulos resultaban sorprendentes en Baglioni, un rudo soldado con rostro de viejo pirata. Pero lo extraordinario siempre sorprende y lo imprevisto intimida. Desconcertado por la repentina arribada de aquel adversario, con sus cardenales, sus caballeros con armadura y sus estradiotes albaneses, Baglioni decidió capitular. Acudió a negociar con el Papa, al que encontró en Orvieto. Éste le indicó que debía entregar la ciudadela y la ciudad, y entrar a su servicio; a cambio, se le perdonaría el pasado; pero si decidiera dar un paso en falso en el futuro, pagaría con su vida. Baglioni asintió, con ánimo apesadumbrado. Ni siquiera pensó en oponer resistencia: entregó Perugia sin combate, antes incluso de que Julio II sitiara la ciudad, y —al parecer— lo hizo con agrado, sin un solo movimiento de defensa. "



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