Fiasco (fragmento)Stanislaw Lem

Fiasco (fragmento)

"Con estas palabras el capitán se apartó de la escotilla de desnudos como si un empujón, voló por entre cuerpos fuese entre peces blancos bajo el agua y desapareció por un pasillo que llevaba a la sala de control.
Después de considerar la situación, Steergard llevó la nave por encima del plano eclíptico, saliendo del cono de sombra de Juno a velocidad muy baja para hacer las primeras observaciones de Quinta. Brillaba en creciente cerca del sol. Completamente cubierta de nubes. Su ruido había aumentado a cuatrocientos gigavatios. Los analizadores Fourier no mostraban ningún tipo de modulación. El Hermes iba ahora envuelto en un velo que absorbía la radiación no térmica, de modo que no podía ser localizado por radar: Steergard prefería equivocarse por exceso de precaución. Una civilización tecnológica significaba astronomía, y la astronomía significaba bolómetros sensibles, por lo que hasta un asteroide —más caliente que el espacio— podía atraer la atención sobre sí mismo. Al vapor de agua que usaban ahora para la maniobra le añadió unos sulfuros, del tipo que abundaba en los gases sísmicos. Desde luego, los asteroides volcánicamente activos eran raros, en especial con una masa tan pequeña como la de la nave exploradora, pero el precavido capitán lanzó cohetes de exploración espacial, y luego los apuntó hacia sí para asegurarse de que el uso de los chorros de vapor necesarios para las futuras correcciones de vuelo pasaría desapercibido incluso cuando la nave finalmente descendiese a Quinta. Su intención era acercarse subrepticiamente por el lado de la luna para examinarla con detalle.
Ahora todos estaban reunidos en la sala de control con gravedad cero. Parecía el interior de un gran globo, con un nicho cónico cerrado por una pared de monitores. Las butacas estaban tapizadas con una tela adhesiva. Si uno agarraba los brazos y apretaba su cuerpo contra el asiento, la tela le sujetaba firmemente. Para levantarse, había que tomar un fuerte impulso. Era más sencillo y mejor que las correas. Los diez hombres se sentaron como en una pequeña sala de proyección y cuarenta pantallas les mostraron el planeta, cada una en una gama diferente del espectro. El monitor central, que era el más grande, podía sintetizar las imágenes monocromáticas, sobreimponiéndolas como se le ordenase.
A través de los huecos en las nubes, empujadas por vientos alisios y ciclones, aparecían costas borrosas de perfil muy accidentado. La luz, filtrada por fases, les permitía ver unas veces la superficie de las nubes y otras la superficie del planeta oculta bajo éstas. Mientras tanto, escuchaban la voz monótona de DEUS, que repetía el último radiograma del Eurídice. LoBianco había sugerido la posibilidad de que un seísmo hubiera causado daños en la infraestructura tecnológica de los quintanos. Field y algunos otros apoyaron esta hipótesis, que denominaron «ambiental». Los habitantes del planeta habían arrojado parte de las aguas del océano al espacio para aumentar la superficie de tierras habitables. La presión ejercida por el océano en el fondo marino disminuyó, y en consecuencia se perturbó el equilibrio de la litosfera. La fuerza ascendente desde el interior del planeta produjo grandes grietas en su corteza, que era más delgada debajo del océano. Por este motivo se interrumpió la operación de arrojar el agua al espacio. En resumen, el plan se volvió contra ellos de manera catastrófica.
Pero otros creían que esta hipótesis era falsa, ya que no tenía en cuenta otros fenómenos incomprensibles. Además, unos seres capaces de trabajar a escala planetaria tendrían que haber previsto las consecuencias sísmicas. De acuerdo con los cálculos realizados tomando el modelo terrestre, no podían producirse cataclismos por haber retirado menos de un cuarto del volumen del océano; ni siquiera la reducción de presión por la eyección de hasta seis billones de toneladas de agua causaría una devastación global. Otra hipótesis sugería un desastre del tipo «reacción en cadena» por un efecto no buscado de experimentos gravitológicos que quedaron fuera de control. Otras sugerencias fueron: la destrucción deliberada de una base tecnológica obsoleta, una especie de demolición; la alteración involuntaria del clima durante la operación de arrojar el agua al espacio; y un caos de la civilización por causas desconocidas. "



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