Navidad (fragmento), de Crónicas de ChileAlberto Rojas Jiménez

Navidad (fragmento), de Crónicas de Chile

"Un rumor de fiesta llenaba las calles. Observando que las tiendas y almacenes aún no habían cerrado sus puertas y las vidrieras aparecían iluminadas, recordé que era Noche
Buena.
Este descubrimiento me produjo cierto malestar. Pensé que es grato en estas ocasiones estar acompañado; vino a mi memoria el hogar lejano y desaparecido, y mirando los hombres y las mujeres que pasaban a mi lado por parejas o en grupos; adivinando en ellos o en los niños que reían y retozaban enseñando juguetes y aguinaldos de Navidad, un regocijo íntimo y egoísta, me fui dejando invadir por una nostálgica tristeza.
La avenida estaba llena de gente; un murmullo de colmena una densa nube de polvo flotaba por encima de todo. Los vendedores ambulantes pregonaban su mercancía, y de vez en cuando el grito de una corneta o el ruido áspero de un cencerro, rompía la atmósfera pesada y cálida.
Una muchacha me ofreció el tradicional ramillete de albahacas; lo cogí y dejé en sus manos una moneda.
La alegría popular no lograba contagiarme. Hubiera querido hablar a alguien, escuchar la voz de alguien, contemplar un rostro conocido y querido. Sintiéndome extranjero entre la muchedumbre, decidí abandonar la avenida y caminar hacia los malecones.
La calle que ahora cruzaba era estrecha, oscura y poco frecuentada.
Del fondo de la calle venían el viento y el ruido del mar. Me di de lleno a mis reflexiones, y aflojé el paso. El recuerdo amable de las nochebuenas de mi infancia llenó mi corazón.
Rostros queridos y casi olvidados surgieron en mi memoria, y la pesadumbre de la vida actual, miserable y doliente, me atenazó hasta la amargura. "



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