La vocación (fragmento)José Nakens

La vocación (fragmento)

"Mar. ¿Era ese el título?
Val. Si! pero... ah! Tú no sabes cómo expié aquel momento de error y de delirio. Exaltado por mis ilusiones, por esas ideas de gloria que hoy te dominan, abandoné la carrera eclesiástica y me vine á Madrid.
Mar. Á presentar tu obra?
Val. Lo has adivinado; pero oscuro y desconocido, no me atendieron. ¡Qué lucha, Mariano, qué lucha! Después de año y medio me hallé sólo, sin fuerzas, humillado y llorando mi abandono; sin porvenir, sin presente, y desconfiando de mi talento.
Mar. Pobre Valentín!
Val. Por aquella época te conocí en San Luis, el día que tocaste por primera vez en el órgano el Stabat Mater de Pergolesse.
Mar. y nos consagramos una amistad eterna, que no hemos desmentido.
Val. Arrepentido de mi pasado, lo oculté a todo el mundo, pero me faltó valor para destruir mi obra.
Mar. y dónde la tienes?
Val. No la quemaste?
Mar. Ya! Era.... ¡Qué lástima! Si yo lo sé...
Val. No me arrepiento de mi resolución, aun cuando hubiera tenido gusto en que ahora leyeras una escena de amor en quintillas, muy apasionada, muy tierna; y otra de celos en redondillas muy enérgica, muy viril; y un romance.,, pero ¿qué estoy diciendo?
Mar. No te interrumpas.
Val. Estoy loco, Mariano, hablemos de tí; y ya que el cielo nos ha reunido, sería yo un malvado si no procurase apartarte del abismo que se abre bajo tus plantas. Ahora mismo vas á destruir esa música maldita, y á jurarme que no dejarás nunca de cultivar el arte en su manifestación puramente religiosa.
Mar. Me exiges un imposible.
Val. No existe esa palabra para las voluntades firmes. "



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