Barranco de Cegos (fragmento)Alves Redol

Barranco de Cegos (fragmento)

"El aire rancio de la entrada me deslumbraba, aunque uno terminaba por acostumbrarse, me recordaba los años en que hablaba con mi abuelo. Adiviné que acechaban por todas partes, allí donde se podía ver la glorieta. Y allí esperaba durante una hora por lo menos, siempre de pie, en actitud respetuosa, junto a la mesa donde Diogo Relvas permanecía embalsamado y jovial. Le tiraba de su sombrero, le daba unos polvos de éter y le cepillaba las barbas y el pelo con el fin de evitar que adquiriera un aspecto de viejo enjuto. Después abría las cortinas para que todo el mundo pudiera asistir a su encuentro, dejando la ventana que miraba hacia el oeste entreabierta, no fuera que el sol le quemara el pelo. "


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