Los jacobinos surrealistas (fragmento)Alain Jouffroy

Los jacobinos surrealistas (fragmento)

"Del mismo modo que la palabra de Robespierre era escuchada más a menudo entre los Jacobinos que en la Convención, aún en los días del 94 que tramaron su caída antes del 9 thermidor, y así como la palabra de Saint-Just fue muchas veces determinante en las decisiones del Comité de Salud Pública, la palabra de Breton y sus amigos, más que la escritura y los textos , ha creado el campo magnético permanente del surrealismo: ese mismo campo en que se ha desplegado la acción cultural más subversiva que se haya ejercido en Francia a partir de exigencias aparentemente “literarias”. En ambos casos el desbordamiento que ha transformado la “palabra” en acontecimiento tuvo lugar; por lo tanto desde un punto de vista histórico y aunque los resultados no son inmediatamente comparables, se debe reconocer que a pesar de su permanente voluntad de restauración y de la complicidad que encuentra todavía hoy en las casas editoriales, periódicos y revistas, el “antiguo régimen del espíritu” ha sido puesto en peligro irreversiblemente por la revolución inaugurada en 1924. En realidad no es (contrariamente a lo que dicen los pequeños termidorianos del surrealismo) una “historia terminada”, puesto que esta revolución no deja de descubrir cada año nuevos enemigos tanto en el nivel teórico como en el práctico que define la ligazón poesía/revolución (que repite cambiando de términos la ligazón clásica filosofía/revolución). Breton y los surrealistas se han “apropiado integralmente” de la causa de los revolucionarios del 93 porque una asombrosa similitud en el comportamiento individual con respecto a la sociedad futura los empujaba, del mismo modo que a sus antecesores, a provocar la aceleración de los acontecimientos mediante la palabra y los escritos. Por lo tanto existe una identificación semiconsciente de los surrealistas con los Jacobinos, y si ésta ha reforzado a Breton en sus exigencias y clarificado su táctica personal con relación a otros grupos de intelectuales revolucionarios, no le han evitado ciertos errores de tolerancia ni la soledad de la incorruptibilidad: su grandeza, que no deja de perpetuar la luz única de Robespierre y de Saint-Just, reside en esa temeridad para afrontar todos los escollos y en esa tranquilidad ostentosa con respecto a la posteridad. "


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