Le plébéien enragé (fragmento)Alain Brossat

Le plébéien enragé (fragmento)

"La semántica alusiva a la figura del plebeyo ha quedado un tanto denostada y puesta en evidencia, al perder vigor en la modernidad contemporánea, al tender a difuminarse todas las ricas connotaciones que el término evocaba y sin duda esboza una inequívoca transformación en lo concerniente a la sociología y psicología en los siglos XIX y XX. La literatura demuestra la relevancia de este tipo concreto, plasmando tal argumento en la encarnación del héroe de Le Rouge et Noir, en el personaje central de Wuthering Heights o en la designación del amante de Lady Chatterley y en el caso de las más o menos frecuentes apariciones de los narradores de estas mismas novelas. Aunque la palabra "plebe" reviste por lo común un sentido peyorativo, en el vocabulario político moderno la palabra "plebeyo" se usa de forma muy recurrente, disociándose los dos términos de forma muy clara: en las sociedades modernas la plebe integra un discurso despectivo en un contexto utilizado por los maestros para referirse acérrimamente a los peligrosos estratos de la condición popular. Se trata de una sustancia histórico-política cuya propia significación expone una férrea tendencia reacia al mundo laboral, a las políticas sociales y a cualquier acto de disciplina, a seres en suma ingobernables a causa de la sedición.
La atomizante condición del plebeyo se desarrolla en contraposición bajo la condición de un singular contraste con la plebe. Por definición se trataría de algo anómico y por lo tanto no individualizado que, desde un principio, ha de ser interpretado no como condición colectiva sino como la tesitura de una masa totalizante protoplásmica y errabunda en lo referente a la bipolarización entre la comunidad y la individualidad. La plebe es, por su propia constitución, una fusión que, por otra parte se halla naturalmente más cerca del estado propio de la condición animal. El plebeyo, por el contrario, es altamente individualizado y se observa en torno a él una conflictiva singularidad, una rebeldía tal cercana en apariencia al estruendo del desorden. Su destino no está necesariamente ligado a la masa -a menudo siente el poso de la soledad, en calidad de elemento aislado, capaz de concebir su destino, pero de forma amarga incluso penal. "



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