Sed buenos hasta la muerte (fragmento)Zsigmond Móricz

Sed buenos hasta la muerte (fragmento)

"La siguiente lección estaba relacionada con la impartición de la lengua magyar, estando a cargo de un joven asistente, algunos de cuyos poemas habían visto ya la luz en un periódico y por tanto tenía la reputación de ser un gran vate. No obstante, se trataba de un graduado en Teología que había dado algunas lecciones en la escuela y supervisado además a los niños en el dormitorio. Era un hombre muy joven, y a pesar de esto extremadamente distraído; se sonrojaba con demasiada facilidad y fácilmente podía verse en la tesitura de mirar a su alrededor lastimosamente como un perrito asustado. Al entrar al aula, todos los alumnos se echaban a reír.
-«¿De qué os reís? -preguntó Mishi».
-«¿No te has dado cuenta?».
-«¿De qué?».
-«Con ese aspecto parece un cordero a punto de ser trasquilado».
Al principio Mishi no logró entender la gracia, pero luego terminó por darse cuenta de que aquel joven tenía un aspecto un tanto extraño. Su cabeza resultaba tan graciosa que incluso Mishi finalmente comenzó a carcajearse. Se puso las manos en la boca y apoyó la cabeza en el banco mientras las lágrimas le caían por sus mejillas, en un desesperado intento de contener la risa. El joven maestro ignoraba hasta qué punto divertía a los púberes. Pero cuando se tocó la cabeza -tenía la curiosa costumbre de pasarse las manos por el cabello cada pocos minutos- la risa se hizo más y más estruendosa y adivinó el motivo de la misma. De repente, sus ojos parecieron un hervidero de fuego, los cerró y se sonrió a sí mismo. "



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